POR Bibiano Moreno Montes de Oca
Cuando en una investigación policiaca surge el nombre de alguien con un parentesco con algún político de cierto nivel, el periodista ahí encuentra la nota. Así, la noticia de que Samuel Rodríguez Moreno sea señalado por la Procuraduría General de Justicia del Estado como coautor del asesinato de Silverio Cavazos Ceballos, ex gobernador de Colima, se dimensiona aún más por el hecho de ser sobrino de otro ex gobernador.
Varios periódicos de circulación nacional, lo mismo que regional, por ahí se fueron en sus encabezados: por el hecho de que Rodríguez Moreno es sobrino de Fernando El Nene Moreno Peña, ex gobernador del estado, quien curiosamente sostuvo –literalmente— un pleito a morir con el desaparecido tecomense durante todo su mandato, lo mismo que ya en su calidad de ex.
Es lógico que, cuando se habla del pariente de un político, de inmediato se cite el antecedente, aun cuando el otro sea ajeno a lo que hace el resto de la familia. Pero esto así ha sido siempre. El mejor ejemplo de lo anterior nos lo puede dar el propio Moreno Peña, pues en base a la presunta actividad delictiva de un hermano, intentó impedir que Mario Anguiano Moreno se convirtiera en candidato del PRI y, más tarde, en gobernador del estado.
Sin embargo, a diferencia de la embestida emprendida por el “porro” Moreno Peña y compinches por conducto del Diario de Colima, cuyas acusaciones contra Mario Anguiano no tenían más peso que el que les otorgaba su propia “autoridad moral” –o sea: nada—, aquí estamos hablando que es la propia Procuraduría la que señala al presunto delincuente como responsable de un ilícito; en este caso, ser coautor de un asesinato.
A diferencia de otras, la Procuraduría no es cualquier instancia a la que se pueda ignorar tan fácil. Si el caso es atraído por la PGR (Procuraduría General de la República), ésta partirá con la investigación que le entregue la Procuraduría. Pero algo que no puede hacer es ignorarla. Si el caso es manejado con honestidad y profesionalismo, puede haber grandes sorpresas.
El propio gobernador lo ha dicho muy claramente: si es necesario investigar al mismo Moreno Peña, se hará de cualquier forma, incluso aunque gozara de fuero, que no es el caso. Como se puede ver, se está hablando de respeto a la ley. No se trata de una venganza política, como acostumbraba emprenderlas el ex gobernador cuando alguien no era de su agrado.
*Columna publicada el 21 de noviembre de 2011.
