Las aventuras de Andy

POR Jorge Octavio González

No cabe duda que Andy López Beltrán está echando a la basura el legado de su padre Andrés Manuel López Obrador.

Veníamos de la delirante carta a Donald Trump, pidiendo que cesara a Marco Rubio y Christopher Landau por haberle retirado la visa para ingresar a los Estados Unidos, cuando a inicios de la semana se dio a conocer que Andy y Bobby López Beltrán se reunieron en un lujoso restaurante con su amigo Daniel Asaf y dos prominentes empresarios el pasado 24 de agosto.

El columnista Héctor de Mauleón reveló una serie de videos en donde se ve a Andy tomando un vino tinto que oscila entre los 20 y 24 mil pesos la botella y fumando un cigarro tras otro; cabe mencionar que ordenaron cerrar el establecimiento para las cinco horas que duraron en el cónclave.

La reunión entre Andy y Bobby López Beltrán, Daniel Asaf y los empresarios Juan Domingo Beckmann, líder de la empresa José Cuervo, y Mauricio Garduño, empresario de tecnología, se dio en medio del regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa y la captura del chofer de Héctor Melesio Cuén, asesinado en la reunión donde estuvo Ismael Zambada García y Joaquín Guzmán López.

La desesperación de Andy López Beltrán, que se veía fumando como chacuaco en el lujoso Magazzino, no es para menos: en esos días también se había entregado a México uno de los sobrinos de Rafael Ojeda, ex titular de la Secretaría de Marina Armada de México, que estuvo operando el contrabando de combustible durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

No está de más decir que en el expediente del huachicol se menciona a Andy López Beltrán en varias ocasiones, en donde se asienta que con solo nombrarlo se detenían las revisiones y dejaban pasar el combustible sin problema alguno.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en el mensaje que dio este fin de semana habló de que nadie en el movimiento debe ser ostentoso ni incumplir el decálogo de conducta que envió a MORENA hace algunos meses.

El destinatario es, además de Andy y otros impresentables del movimiento, Gerardo Fernández Noroña y Adán Augusto López Hernández, que desafían la autoridad de la presidenta de la República cada que tienen oportunidad.

Andy López Beltrán, más que ayudarla, le genera problemas a la presidenta de México; el problema es que no se ve voluntad de que vaya a romper con el pasado inmediato, sino que, por el contrario, hizo hincapié en que no hay divisiones en el movimiento.

A ver cuánto estiran la liga hasta antes de que se reviente: si por la misma presidenta o por los Estados Unidos.