Virgilio, el enemigo de la 4T en Colima

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Todas las virtudes que sus propagandistas le atribuyen quedan opacadas por la corrupción, los nexos criminales y las múltiples denuncias que tiene en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción.

Virgilio Mendoza Amescua no fue candidato a gobernador en dos ocasiones por una sencilla razón: dos veces, en el 2015 y en el 2021, le advirtieron que había expedientes judiciales en su contra y le dieron la opción de declinar si su objetivo era continuar en libertad.

En el 2015, cuando tenía todas las posibilidades de ganar, decidió no competir porque “su amigo” José Ignacio Peralta Sánchez tenía la venia del presidente de la República (Enrique Peña Nieto) y del poder tras el trono (Luis Videgaray).

En el 2021, sin embargo, hizo campaña de brazos caídos porque Indira Vizcaíno tenía todo el respaldo de Andrés Manuel López Obrador.

En los dos procesos electorales, en el 2015 y el 2021, Virgilio Mendoza no jugó con todas sus fuerzas porque pesaban en su contra expedientes judiciales.

Así de sencillo: ¿de qué le sirve ser un gran operador político si está plagado de actos de corrupción?

Hoy, sin embargo, intenta de nueva cuenta ser candidato del oficialismo, pero en Movimiento de Regeneración Nacional ya decidieron sus bases y liderazgos a quién respaldar; lo único que le queda es sumarse a la campaña de la eventual candidata o irse por la libre y buscar coaligarse con otras fuerzas políticas.

No es algo que le cueste mucho, sinceramente: toda la administración estatal se la ha pasado cuestionando a la presidenta municipal de Manzanillo y ha dicho en cuanta oportunidad tiene que el equipo de la gobernadora no sirve para nada y que no le ayuda como debiera.

Lo más reciente fue una afrenta directa: sumarse al coro golpista de Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro y coincidir con ellas en que Rosa María Bayardo Cabrera no debe construir las viviendas del bienestar en el predio de Salahua, Manzanillo.

Si esto no fuera suficiente, ahí está la mano que le tendió a la ex presidenta municipal que lo acusó de utilizar una tarjeta American Express durante su administración y en la de Gabriela Benavides Cobos: pese a que lo denunció y lo persiguió, Virgilio Mendoza quiere que Griselda Martínez se sume a la alianza en donde él, por supuesto, sea el candidato a gobernador.

¿Qué más traición al oficialismo en Colima que buscar, si no es candidato de la alianza con MORENA, ser abanderado del PVEM-MC al gobierno del Estado?

Lo peor es cuando emisarios del pasado, que se enriquecieron en sexenios criminales del neoliberalismo, hoy salen a defender a Virgilio Mendoza: demuestran que sí es el viejo régimen el que quiere a Virgilio Mendoza como su candidato, como querían que lo fuera Mario Delgado Carrillo.

Sus constantes quejas al método de selección del candidato a gobernador, el mismo que hizo abanderada de MORENA a Indira Vizcaíno en el 2021, exhiben el pavor que tiene de medirse con Rosi Bayardo: en todos los estudios de opinión la alcaldesa porteña está arriba dos a uno sobre Virgilio Mendoza.

Al senador del Verde Ecologista ya le quedó claro que no será candidato a gobernador por la alianza MORENA-PVEM-PT; lo que está haciendo es golpear a su aliado en Colima para que otros partidos políticos, como Movimiento Ciudadano, se sumen a su proyecto político.

Que Virgilio Mendoza quiera ser candidato a gobernador por la oposición no debe extrañar a nadie: él es un panista que coincide en ideología con sus ex compañeros de partido y con los priístas, con los que se le ve sonriente en las fotos y en las reuniones que hacen para tatar de demostrar que son muchos.

Bien dijo que, fuera de Indira Vizcaíno, nadie de MORENA le merece su reconocimiento ni desea tener acercamiento con ellos.

Cómo espera ser el candidato del oficialismo si, como lo dijo en su conferencia, ve a los morenistas como seres inferiores que ni siquiera son capaces de ayudarle a la gobernadora, pese a que la propia mandataria salió a decir maravillas de cada uno de sus secretarios que ella misma eligió para que la acompañaran en su gobierno.

Virgilio Mendoza no es 4T; Virgilio Mendoza es panista de corazón…y priísta.