POR Jorge Octavio González
Quienes han tenido la oportunidad de verla, ya sea en reuniones de partido o de su círculo más cercano, dicen que Margarita Moreno está molesta y desconfía de todos por la información interna que constantemente se filtra a los medios de comunicación.
Aunque su carrera política se la debe a José Ignacio Peralta Sánchez, sin embargo, la coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano en Colima —en privado y ante unos cuantos—se ha referido al ex gobernador en términos ofensivos y hasta de recriminación.
Y esa versión tiene sentido: el simple hecho de que Ignacio Peralta le cediera a sus colaboradores más cercanos para la campaña y corriera dinero a raudales, muchos dicen que proveniente de las arcas del gobierno del Estado, le iba a generar un costo político.
Nunca, durante su gestión como presidenta municipal de Colima, Margarita Moreno se refirió negativamente a la administración donde su esposo Carlos Arturo Noriega García fue el secretario de Planeación y Finanzas por más de cinco años; ni siquiera para guardar las apariencias lanzó una crítica sobre los malos manejos que denunciaron sindicatos y partidos políticos.
Pero ya se hartó: hoy, comentan quienes han estado cerca de ella las últimas semanas, la ex priísta despotrica contra José Ignacio Peralta por todo el costo político que le tocó pagar a cambio de ser presidenta municipal de Colima; el lastre y el estigma de ser cómplice del único ex gobernador de Colima vinculado a proceso por peculado y otros delitos la terminaron por hundir políticamente.
Y aunque en el papel es la coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano, Margarita Moreno se ve y se percibe, en los hechos, como una figura sin relevancia ni autoridad al interior del partido naranja: quienes dominan la narrativa y generan más atención por su estridencia son Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro.
Chuy Dueñas, por ejemplo, ya cambió sus aspiraciones políticas: primero dijo querer la candidatura a la presidencia municipal de Villa de Álvarez, incluso presumiendo que Sofía Peralta Ferro le había dicho que si él iba como abanderado ella se bajaba del caballo; ahora tomó nuestro consejo y comentó a sus cercanos que siempre sí quiere la primera posición plurinominal en el Congreso del Estado.
Pues claro: como candidato a la gubernatura del Estado perdería y como candidato a la alcaldía de Villa de Álvarez también mordería el polvo; la única opción para tener un cargo de relevancia en el 2027 es pedirle a su amigo Jorge Álvarez Máynez la primera posición pluri en el Poder Legislativo.
Eso deja a Margarita Moreno en una encrucijada: o es la candidata a la gubernatura del Estado o a la presidencia municipal de Colima.
La gubernatura de Colima la está pretendiendo, en una eventual alianza Partido Verde Ecologista-Movimiento Ciudadano, Virgilio Mendoza Amescua; eso deja a Margarita Moreno sólo la posibilidad de ser la candidata a la alcaldía capitalina.
Pero incluso esa posición, la presidencia municipal de Colima, la están peleando otros perfiles que sí podrían hacer un mejor papel; si a eso se suma el rechazo que Margarita Moreno genera entre la propia base de MC, que ya no la soportan ni están dispuestos a seguir recibiendo malos tratos de su parte, sus posibilidades de continuar con su carrera política con nulas.
Sobre la eventual alianza del PVEM-MC, que pretende encabezar Virgilio Mendoza, puede no concretarse por una cuestión: Griselda Martínez jamás aceptaría al senador como el candidato a gobernador y nunca en su vida pediría el voto por él.
Mendoza Amescua abrió la posibilidad de una reconciliación, argumentando que no guarda rencores; sin embargo, esa palabra no existe en el vocabulario de la ex presidenta de Manzanillo, quien sólo conoce el odio y la venganza.
El caos que existe al interior de Movimiento Ciudadano Colima, con sus liderazgos haciendo lo que se les da la gana y otros negociando posiciones y alianzas improbable, se debe a la debilidad de Margarita Moreno y a su inexperiencia política; hoy más que nunca se está dando cuenta que no es lo mismo administrar un municipio donde otros le hacían el trabajo que estar al frente de un partido que, ciertamente, tiene en su interior perfiles estridentes e impresentables.
El cuento de hadas de Margarita Moreno parece que ya terminó.
