POR Jorge Octavio González
Virgilio Mendoza Amescua entró a la 4T como caballo de Troya: como un infiltrado de la derecha de Colima para desestabilizar al movimiento y trabajar para su proyecto personal.
¿Cuándo han visto al senador de la República, desde que asumió el cargo gracias a los votos de MORENA y del PT en el 2024, recoger las denuncias ciudadanas de los colimenses y ser su voz desde la Cámara Alta?
Nunca.
En los momentos más difíciles, con los temas más escabrosos, Virgilio Mendoza jamás alzó la voz para defender a las y los ciudadanos de Colima; simple y sencillamente se quedó callado esperando que lo premiaran con la candidatura del oficialismo al gobierno del Estado.
En todas las mediciones, en todos los estudios de opinión, Virgilio Mendoza fue aplastado por Rosa María Bayardo Cabrera; de ahí que nunca quiso medirse contra la presidenta municipal de Manzanillo con licencia, porque sabía que perdería de calle.
Hoy, que ya quedó fuera de la alianza oficialista y está intentando negociar ser el candidato de la oposición a la gubernatura de Colima, el senador de la República acusó a la gobernadora Indira Vizcaíno del caos que genera la ampliación de la autopista y de las muertes por accidentes en la carretera.
La mandataria acusó recibo y respondió, en sus Diálogos por la transformación, que el comunicado de Virgilio Mendoza era “estrictamente político y con intereses personales” y que el tono “pareciese más una declaración de desmarcarse de un movimiento político (MORENA) en el que estaba participando, más que un tema real”.
Por fin desde el gobierno del Estado se dieron cuenta de lo evidente: Virgilio Mendoza nunca fue aliado del oficialismo ni de la presidenta de la República —se negó a aprobar la ley anti nepotismo para aplicarse en el 2027— ni de la gobernadora de Colima —hoy, en el peor de los cinismos, la culpa de las muertes en la carretera Manzanillo-Colima—: él siempre fue un caballo de Troya que, sin embargo, ha tenido la intención de sabotear el trabajo de la 4T en Colima.
Luego de la respuesta de Indira Vizcaíno, en donde señaló que “el comunicado es más con tintes políticos que con una preocupación real por lo que está sucediendo”, el senador del Verde Ecologista de México volvió a publicar otro escrito en donde ya no la culpa de todas las desgracias en la ampliación de la autopista, aunque insiste en que no existe interés de las autoridades por resolver el problema que genera todos los días el tráfico en la carretera.
Y la referencia a la administración pasada, que “renunció a escuchar y a ser sensible” y cuya “indolencia y falta de responsabilidad lo llevaron a la desorganización y a terminar de la peor forma”, es, el fondo, lo que piensa de la actual gestión de Indira Vizcaíno: dice que, de seguir así, terminará como el sexenio de José Ignacio Peralta Sánchez.
Virgilio Mendoza olvida que fue él quien negoció con Ignacio Peralta su llegada a la gubernatura de Colima a cambio de impunidad y posiciones de poder; aunque el único cargo que le dieron al PVEM fue la aviaduría a Nabor Ochoa López, el senador se deslindó de los pactos que hizo con el ex gobernador con tal de salvar su pellejo.
Debido a que no tiene una agenda propia, más que la propuesta de meter a la cárcel a los periodistas que lo critiquen mediante contenidos hechos por inteligencia artificial, el también dueño de la franquicia del PVEM en Colima intenta llamar la atención de la gobernadora para ver si todavía puede ser parte de la alianza en el 2027.
Pero los acercamientos con la oposición, particularmente con el PRI y con el PAN, en nada le ayudan: Virgilio Mendoza sabe que no será candidato del oficialismo a la gubernatura del Estado, por lo que está cabildeando con las fuerzas políticas de oposición ser el abanderado de la mega alianza ofreciendo sumas fuertes de dinero para quienes se sumen a su causa y posiciones en el eventual gabinete de la administración estatal.
Aunque difundió fotografías con el presidente municipal de Colima, que es el aspirante más fuerte que tiene la oposición para competir en el 2027, el alcalde jamás declinaría por el senador por una sencilla razón: detrás del panista hay muchos grupos políticos y sociales que vienen trabajando en su proyecto desde que arribó a la comuna capitalina y por nada del mundo cederían para que un traidor como Virgilio Mendoza, que ya le dio la espalda al PAN, al PRI y ahora a MORENA, encabece una súper alianza para sacar a Movimiento de Regeneración Nacional del poder.
