POR Jorge Octavio González
Virgilio Mendoza Amescua, envalentonado por los corifeos que le dijeron al oído que ya le tocaba ser gobernador, dobló la apuesta en aras de ser el candidato del oficialismo y cruzó una línea que, hoy por hoy, lo tiene marginado de la sucesión y mendigando a los partidos de oposición ser parte de una mega alianza que le compita a MORENA.
En el evento de la toma de posesión de la nueva dirigente municipal del PVEM en Armería, que recayó en una mujer recién despedida por el alcalde J. Cruz Méndez González, el senador del Verde Ecologista informó que irán solos en las elecciones del 2027.
Para los medios quedó en segundo plano el rompimiento de Virgilio Mendoza con el presidente municipal de Armería, al que pretendió manipular y sacarle recursos para su eventual campaña para gobernador; incluso quedó en tercer lugar el nombramiento de Miriam Ramírez como la nueva dirigente municipal de la franquicia verde ecologista.
El anuncio en cuestión, ir solos en las elecciones del próximo año, era algo cantado: Virgilio Mendoza sabía que no podría ser el candidato del oficialismo por dos sencillas razones: MORENA ya tenía a la candidata desde hace tiempo y los dueños del Verde Ecologista a nivel nacional no tienen la mejor relación con Palacio Nacional en estos momentos.
El senador estaba consciente de que no podía competirle a la presidenta municipal de Manzanillo en una medición porque en todas las encuestas que se han publicado pierde dos a uno contra ella; también sabía que una negociación en las más altas esferas en México era imposible por rechazar dos de las iniciativas más importantes de la presidenta de la República en las dos Cámaras.
Incluso no le está yendo bien en las negociaciones con los partidos de oposición: Virgilio Mendoza Amescua busca que todos los partidos se unan en torno a él como candidato; la cuestión es que en el PAN ya hay un candidato que se ha forjado desde hace unos años y que tiene el respaldo de gente que no permitirá que ceda su lugar solo para que se sume un partido que ni siquiera tiene valores y ha sido señalado por actos de corrupción.
Así como Margarita Moreno puso como condición para sumarse a la mega alianza que ella encabece la candidatura a la presidencia municipal de Colima, de la misma manera Virgilio Mendoza pidió encabezar la candidatura a la gubernatura por el PVEM, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano.
Quedó claro que, debido a que nadie cederá sus aspiraciones para que otro sea el candidato a gobernador, los partidos de oposición irán solos en la contienda del 2027: MC irá con su propio candidato, sin importar quién sea porque no tendrá posibilidades de ganar, mientras que el Verde Ecologista se la jugará con Virgilio Mendoza Amescua.
En la oposición no han entendido que, si en realidad quieren ser competitivos y ganar la mayoría de las posiciones el próximo año, deben dejar a un lado sus ambiciones personales para declinar por quien tenga más aceptación social; si no existe la humildad para dar un paso atrás el proyecto de la oposición será un fracaso.
En MORENA, sin embargo, ya tiene muy en claro cómo competirán: toda la estructura está lista para trabajar en torno a Rosa María Bayardo Cabrera y sólo están esperando los tiempos oficiales para organizarse en la campaña que la lleve a la gubernatura del Estado.
En lugar de estar desgastándose en que la presidenta municipal de Manzanillo no compita en las elecciones, cosa que no sucederá, en la oposición debieran asumir que ella será la candidata del oficialismo para definir de una vez la estrategia a utilizar para competirle en el proceso electoral.
De lo contrario, si cada partido de oposición va por su cuenta y su candidato, MORENA la tendrá más que sencilla para retener la gubernatura.
Virgilio Mendoza Amescua, por lo pronto, es el primer damnificado de sus propias ambiciones personales.
