POR Jorge Octavio González
Virgilio Mendoza Amescua, con sus últimas declaraciones, está cavando su tumba política: nomás no le han avisado.
La gira de medios que está realizando, donde todos tienen en común una línea editorial de golpeteo contra el oficialismo, exhibe sus prejuicios y miedos: aunque dice ser aliado de la presidenta de México y de la gobernadora de Colima, el senador cuestionó el método de selección para elegir al candidato a la gubernatura del Estado.
Descalificar las encuestas como método para elegir a los mejores perfiles en los diversos cargos de elección popular es, en el fondo, el miedo que tiene Virgilio Mendoza de ser barrido por la aspirante más aventajada en todos los estudios de opinión: Rosa María Bayardo Cabrera.
La última encuesta de GobernArte, publicada el pasado 19 de abril, lo demuestra: ante la pregunta de quién cree que debería ser el/la candidato/a de MORENA para la gubernatura de Colima, el 31.1% dijo que Rosi Bayardo, mientras que sólo el 15.5 por ciento prefirió a Virgilio Mendoza.
Lo de las encuestas está más que claro: Virgilio Mendoza sabe que en cualquier medición que haga con la presidenta municipal de Manzanillo va a salir muy por debajo en las preferencias electorales; con su berrinche lo que quiere es evitar la humillación de perder frente a una nueva cara de la política colimense que apenas tiene en el servicio público poco más de 7 años.
Virgilio Mendoza, por el contrario, es una cara vieja, conocida por su corrupción y nexos con el crimen organizado; es el perfil del político que la gente no quiere ver en las boletas porque ya estuvo en más de 8 campañas electorales por más de dos décadas.
Pero ahora fue más allá y cruzó todos los límites: dijo que el equipo de Indira Vizcaíno ha dejado mucho qué desear en estos años de la administración estatal; ante la retórica de que un gobernante debe rodearse de gente más inteligente que ellos, el senador asintió y dijo que él así lo hizo en sus dos trienios como alcalde de Manzanillo.
Lo dijo sin decirlo, entrelíneas: Indira Vizcaíno NO se rodeó de gente inteligente que le ayude en su gobierno.
¿Por qué el golpe y el desafío a la gobernadora de Colima y a Movimiento de Regeneración Nacional en la entidad? Porque ya sabe que no será electo candidato del oficialismo al gobierno del Estado; lo que le resta es esperar que sus protectores Manuel Velasco Coello y Arturo Escobar y Vega negocien en las cúpulas de Palacio Nacional que le cedan al Verde Ecologista la entidad colimense.
Pero eso no será así: es muy probable que incluso les arrebaten San Luis Potosí —donde el gobernador quiere imponer a su esposa como candidata a sucederlo— y Quintana Roo —donde el dueño de la franquicia, El Niño Verde, tiene intereses económicos que no soltará por nada del mundo—.
Virgilio Mendoza se quitó la máscara: además de enviar a sus mercenarios de la tercera edad a insultar y difamar a la presidenta de Manzanillo con un odio desmedido, amén de una violencia de género que secundan algunas mujeres, también se atreve a ir a medios afines con entrevistas a modo para cuestionar el método de selección de MORENA y a descalificar a todo el equipo que la propia gobernadora Indira Vizcaíno eligió para que la acompañaran los 6 años de su administración.
En Casa de Gobierno ya deben saber, a estas alturas del partido, que Virgilio Mendoza no es un aliado al que puedan invitar al proceso interno para elegir al candidato o candidata del oficialismo al gobierno del Estado.
Lo que sí está más a la vista es que se activen los expedientes que tiene en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y pague por todas las corruptelas que cometió durante su última administración municipal, donde por cierto estuvieron algunos de los policías municipales con nexos criminales que acaban de ser dados de baja en la Dirección de Seguridad Pública de Manzanillo.
Pero también donde se benefició de la tarjeta American Express que, de acuerdo a Griselda Martínez Martínez en su denuncia ante la Fiscalía de Colima, también la mantuvo y utilizó durante el trienio de Gabriela Benavides Cobos.
