POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Si hoy se tuviera que votar en el Senado de la República y la Cámara de Diputados la Reforma Política de Claudia Sheinbaum Pardo, Virgilio Mendoza Amescua y Gabriela Benavides Cobos lo harían en contra.
En el oficialismo deberían reconsiderar la alianza pragmática que tienen con el Verde Ecologista: no son de fiar.
Ya sucedió con la ley anti nepotismo: debido a acuerdos cupulares con los hampones Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal Ávila, la iniciativa presidencial la pasaron hasta el 2030, cuando originalmente era para que se aplicara en el 2027.
Es una mentira que los senadores y diputados del PVEM sean aliados de la presidenta de la República; eso dicen en el discurso para continuar gozando de los privilegios que les da ser aliados del oficialismo.
Lo mismo pasa en Colima: es una falacia que Virgilio Mendoza y su franquicia en la entidad sean aliados de la gobernadora; ha quedado documentado que el senador, de forma gansteril, paga a mercenarios de la tercera edad para golpear a la mandataria y a la presidenta de Manzanillo.
Aunque el Partido del Trabajo puede ser más dócil, el Verde Ecologista anunció su posición respecto a la Reforma Política de la presidenta de México: NO van con el oficialismo.
Carlos Loret de Mola, en su columna de El Universal de este jueves, reveló que Pablo Gómez, un sujeto de pocas pulgas, tuvo una reunión con la cúpula legislativa del Verde Ecologista para analizar la iniciativa de la presidenta.
Escribió que el ex diputado del Partido Comunista, cuando escuchó la negativa de los verdes para aprobar la Reforma Política, les dijo que ni uno solo de ellos pasaría una investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera.
“Me cuentan que todo quedó sofocado cuando desde Palacio Nacional les llegó el mensaje de que si querían seguir con el juego rudo, MORENA estaba listo para no dejarles escoger quién encabezará la candidatura del Gobierno de Quintana Roo, que es más estratégico para el Partido Verde, pues ahí vive y tiene sus negocios el líder Jorge Emilio González Martínez El Niño Verde”, apuntó el columnista.
Está claro que los dueños del Verde Ecologista están jugando a estirar la liga lo más que se pueda; el problema es que puede reventarse y llevar a muchos de sus integrantes a la cárcel por corruptelas y hasta crímenes de mujeres.
Pablo Gómez tiene razón: ni El Niño Verde ni Manuel Velasco ni Luis Melgar ni Arturo Escobar y Vega pasarían una investigación exhaustiva de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.
En Colima igual: tampoco la pasarían ni Virgilio Mendoza ni Gaby Benavides.
Y aquí la Fiscalía General del Estado de Colima tiene, además, un grueso expediente en contra del senador que, por supuesto, lo llevaría a la cárcel sin tocar barandilla.
Los júniors y corruptos del Verde Ecologista, que no tienen nada de tontos, bajarán su intensidad cuando vean que la lumbre les llega a los aparejos; lo más seguro es que hagan unas mínimas modificaciones a la Reforma Política y al final voten con el oficialismo.
En Palacio Nacional no se andan con cosas: o se alinean en la votación o se abrirán investigaciones en la UIF y les quitarán la gubernatura de Quintana Roo, la joya de la corona, donde tienen sus negocios millonarios los dueños de la franquicia del PVEM.
