POR Jorge Octavio González
Cualquier manifestación de padres de familia en contra de directivos y autoridades educativas siempre debe atenderse sin menoscabo alguno para llegar a una solución que tenga como prioridad a la niñez.
A inicios de esta semana, en el municipio de Tecomán, un grupo de madres de alumnos de la escuela primaria María Concepción Farías Pérez de León pidieron la destitución del director Pedro Jacobo Chávez López por abuso de autoridad y malos tratos tanto al personal como a los alumnos.
Mientras la autoridad educativa era enterada de la problemática, las manifestantes determinaron no llevar a sus hijos a clases; al mismo tiempo impidieron el ingreso del director de la escuela, quien, sin embargo, intentó entrar a la fuerza.
Este miércoles, después de las presiones que se ejercieron a través de los medios de comunicación, la SEP separó a Pedro Jacobo Chávez de la dirección del plantel en tanto se realizan las investigaciones correspondientes.
Las autoridades educativas escucharán a las dos partes en conflicto para lograr una resolución imparcial y los alumnos a partir de este jueves 15 de enero podrán regresar a clases.
Al margen de que se tomen las decisiones pertinentes del caso, el de la escuela primaria María Concepción Farías Pérez de León dejó al descubierto una anomalía de algunos de los maestros que son, a su vez, representantes populares.
Resulta que una de las maestras del plantel, de nombre Liz Briceño, es, al mismo tiempo, regidora en el ayuntamiento de Tecomán; ella llegó al cargo como aliada del oficialismo —es del PT— y acusan que tiene privilegios en la escuela primaria de parte del director.
De ahí que, de acuerdo a las madres y padres de familia que se manifestaron, la regidora no se alió a la causa, sino que, por el contrario, se puso del lado del director; esto porque ella constantemente pide permisos para no asistir a dar clases por su cercanía con el señor Pedro Jacobo Chávez, dicen los denunciantes.
Más allá de si la ley obliga o no a separarse de los cargos a quienes ganan puestos de elección popular, como es el caso de la maestra Liz Briceño, por mera ética y sentido común deberían solicitar licencia para desempeñar al cien por ciento el encargo público.
Pero hay quienes, como la maestra y regidora de Tecomán, prefieren mantenerse en los dos lugares para cobrar doble sueldo, sin darle la oportunidad a otra persona que pueda suplirla en el plantel educativo para que los niños tengan una maestra de tiempo completo.
La señora Liz Briceño, de acuerdo a lo que se ha publicado en los medios de comunicación, tiene defensores de oficio que prefirieron cuestionar la legitimidad de la manifestación de los padres de familia que exigirle a ella un posicionamiento al respecto, que resultó, al final, ponerse a favor del defenestrado director de la escuela primaria.
De por sí el ayuntamiento de Tecomán tiene a regidores improvisados que carecen de oficio político, ahora con regidores como Liz Briceño, que no acuden a la escuela a dar clases y tampoco son productivos en la administración municipal, se entiende que la comuna tecomense sea una de las más marginadas y atrasadas de toda la entidad.
