POR Jorge Octavio González
Gabriela Benavides Cobos lo reconoció: en su administración se construyó el puente peatonal en La Boquita a petición de los prestadores de servicios y habitantes de la playa en cuestión.
Y también agregó algo que, ciertamente, la pone como la principal responsable de la tragedia: “lamentablemente (el puente) se sitúa en una zona de playa y la laguna con un alto grado de salinidad”.
Gaby Benavides, quien como presidenta municipal de Manzanillo hizo el puente a petición de la gente, aun cuando sabía que estaba en una zona de playa y la laguna con un alto grado de salinidad, inició lo que casi diez años después sería un colapso que casi cobra vidas.
Para exculparse, como todo político que no reconoce que hizo las cosas mal, la diputada federal recorrió la culpa a las siguientes administraciones, poniendo como la autoridad omisa y negligente a Griselda Martínez Martínez, que en 6 años de su desastrosa y criminal administración no le dio el mantenimiento que requería.
Gaby Benavides, en su comunicado exculpatorio, dijo que el puente “requería de un mantenimiento permanente de cada una de las autoridades en turno”.
Y las administraciones que sucedieron a la de la hoy diputada del Verde Ecologista, al menos los siguientes 6 años, fueron la de Griselda Martínez y los poco más de dos años de Rosa María Bayardo Cabrera.
Si bien Gaby Benavides trata de culpar a Rosi Bayardo por no darle el mantenimiento, según lo cual sería la principal razón para que el puente colapsara, lo cierto es que a quien le pega más es a Griselda Martínez, que no sólo no le dio mantenimiento tres años sino los seis que estuvo al frente del ayuntamiento de Manzanillo.
No es lo mismo no dar mantenimiento poco más de dos años a un sexenio completo: en este punto la diputada federal debería ser más clara y acusar a Griselda Martínez de no haberle dado mantenimiento al puente, por la zona de playa y la laguna con alta salinidad, y no pretender culpar a la enemiga de su jefe político Virgilio Mendoza Amescua.
Si Rosi Bayardo tiene responsabilidad por no haber dado el mantenimiento en los dos años que estuvo al frente de la administración municipal, sin embargo, la mayor parte de la culpa por el colapso sería de Griselda Martínez Martínez: ella, aun cuando estuvo seis años destruyendo a Manzanillo, ni siquiera se tomó la molestia de ver si una de las obras de la administración que más atacó estaba bien hecha o no.
El deslinde Gaby Benavides, al pretender pasar la bolita a las administraciones que le sucedieron, no le funcionó: si bien intentaba lastimar a Rosi Bayardo, en el fondo terminó señalando a Griselda Martínez por no supervisar la operatividad de la obra en los seis largos años que depredó las finanzas de Manzanillo y logró que la sociedad en general la repudiara por su corrupción y los nexos de sus policías —uno de ellos fue su escolta hasta poco antes de que fuera detenido— con el crimen organizado.
Pero ya sabemos cómo responderá la ex presidenta de Manzanillo, corrida de MORENA por sus traiciones y golpes bajos: con insultos y señalamientos a todos los que ve coludidos en una gran conspiración para derrotarla en el 2027.
