La CNTE, grupo de choque y de extorsión

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Hay quienes idealizan a la Coordinadora Nacional de la Educación (CNTE) y los consideran luchadores sociales: los catalogan casi como héroes.

Pero no es así: los maestros integrantes de esta agrupación, disidentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), han utilizado la movilización y la violencia para doblegar a gobiernos.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, con la reforma educativa, a la CNTE se le dio un golpe letal: ya no tenían el control de los recursos ni la facultad para repartir plazas; además los maestros tenían que demostrar su capacidad con exámenes de oposición para continuar laborando como educadores.  

Andrés Manuel López Obrador, en la campaña del 2018, prometió a los maestros que derogaría la reforma educativa; al final lo hizo y les regresó el control absoluto de la educación en Estados marginados y golpeados por la pobreza: los empoderó.

Los seis años de obradorato, sin embargo, los maestros de la CNTE no fueron tan radicales ni causaron tantos problemas: ellos respondieron a la derogación de la reforma educativa con disciplina y aparente paz.

En el 2024, cuando Claudia Sheinbum Pardo fue candidata a la presidencia de la República, pidió el apoyo de los maestros, pero ya no era suficiente la derogación de la reforma educativa; ahora pidieron la derogación de la Ley del ISSSTE del 2007 y un aumento salarial del 100% al sueldo base y la reinstalación de maestros cesados.

La hoy presidenta de México creyó que nunca le cobrarían la factura: se equivocó.

A unos días del Mundial de Fútbol 2026 Canadá, Estados Unidos y México, los maestros de la Coordinadora Nacional mantienen un bloqueo a las principales avenidas de la Ciudad de México y han protagonizado actos de provocación que, ciertamente, los ha llevado a ser catalogados por la presidenta como de ultraderecha.

Pero la CNTE no es la ultraderecha ni la oposición: ellos son unos especialistas de la movilización y de la extorsión. Y no se van a mover ni un centímetro de su posición actual si Claudia Sheinbaum Pardo no les concede lo que les prometió.

La derogación de la Ley del ISSSTE del 2007, aun cuando fue una buena bandera para hacer campaña, no es viable: la misma presidenta de México reconoció que sería un caos financiero eliminarla como lo prometió en el pasado proceso electoral.

Parte del problema de la educación del país es empoderar a grupos subversivos y extorsionadores como la CNTE: durante años la izquierda los protegió y los sumaron a sus proyectos políticos, hasta que ahora, cuando llegaron al poder, están actuando de la misma manera de siempre: presionar y chantajear para obtener prebendas.

Cómo terminará este episodio de la CNTE-Gobierno de México no se sabe, menos cuando faltan pocos días para que el evento mundial de fútbol dé inicio: veremos si los maestros logran doblegar al sistema o si, por el contrario, desde la presidencia de la República emplean una estrategia eficaz y operan de manera quirúrgica para llegar a un buen acuerdo.

El tiempo se agota.

Y en Colima sus pares están por hacer lo mismo: al cabo ya vieron cómo doblegar gobiernos.