POR Bibiano Moreno Montes de Oca
Como a su tocayo poeta de La Divina Comedia, a Virgilio Mendoza Amescua ya comienza a llegarle la lumbre a los aparejos sin tener que andar por el infierno de la mano de Dante Alighieri. Más terrenal el asunto, al presidente municipal de Manzanillo lo han colocado con rumbo al cadalso los diputados tricolores de la 55 Legislatura local, con amplias posibilidades de ser descabezado en la guillotina política.
Todo aquel que se mete a la política debe saber que se expone al ojo público, de tal suerte que, así como se le recompensa con altos cargos, también se le castiga a la hora de cometer excesos. Si bien no es tan grave el pecado cometido por el alcalde manzanillense, no cabe ninguna duda que el neopanista debe pagar por sus yerros en el manejo patrimonialista que hizo de los recursos públicos puestos a su disposición.
Creer que a Virgilio Mendoza se le quiere atacar porque está considerado un fuerte precandidato del PAN a la gubernatura del estado en el 2009, es tanto como aceptar que todos los políticos pueden hacer lo que se les pegue la gana sin temor a las consecuencias. En este sentido, dado que el alcalde de Manzanillo cometió irregularidades que con anticipación le hizo notar la Contaduría Mayor de Hacienda, debe atenerse a las consecuencias sin lloriqueos de su parte o por interpósita persona.
Aunque algunos actores panistas tratarán de vender la idea de que Virgilio Mendoza es “víctima” de venganzas de priistas y albiazules que le tienen envidia por el capital político que posee, lo cierto es que nadie debe quedar impune a la hora de cometer irregularidades: y eso es precisamente en lo que incurrió el presidente municipal de Manzanillo. Y aunque me parece exagerada la idea de la destitución, la inhabilitación del alcalde porteño por varios años es cuestión de horas.
El autor de esta columna de culto celebra que así sea en esta ocasión con Virgilio Mendoza, pues por el doble de atrocidades cometidas en su momento por Elías Martínez Delgadillo, a la sazón presidente municipal de Tecomán durante el periodo 2000-2003, los diputados de la anterior legislatura local lo dejaron ir vivo. O sea: Elías Martínez resultó mucho más nefasto que su correligionario de Manzanillo, pero con la suficiente suerte para que no le hicieran mayor daño.
Pero de que cometieron irregularidades en sus respectivos municipios ambos alcaldes neopanistas, no hay ninguna duda. Lástima que el largo brazo de la ley no alcanzó al melonero Elías Martínez, pero qué bien que si tocará a Virgilio Mendoza. En lo personal, no tengo nada en contra de esos dos, pero no me queda ninguna duda de que nadie está por encima de la ley; en consecuencia, deben pagar por sus acciones los que hayan hecho mal manejo de los recursos públicos. Punto.
Si bien ya se aprestan algunos simpatizantes del blanquiazul a convocar a la insurrección por la “canallada” que le pretenden hacer los diputados locales al alcalde manzanillense, haciendo notar que la historia se repite, lo cierto es que Virgilio Mendoza y compañía deben conocer muy bien el dicho: “El que la hace, la paga”. Además, si la primera vez la historia se presenta como tragedia, la segunda vez es simple comedia. Y eso es lo que sucede con los casos de Virgilio y de la senadora Martha Sosa Govea.
Lo que se pretende hacer con el presidente municipal de Manzanillo no se parece mucho a lo vivido por Martha Sosa, a la sazón alcaldesa manzanillense en el periodo 1997-2000. En efecto, tiempo después de su inhabilitación por irregularidades como edil del municipio porteño, la hoy senadora de la República fue derrotada de manera humillante por Rogelio “Ruedita/El Chatillo” Sánchez, quien le ganó a su contrincante el segundo distrito federal electoral en los comicios del 2003.
Más tarde, Martha Sosa volvió a ser derrotada al interior de su partido en la búsqueda de cargos partidistas y de elección popular, lo que demuestra que de nada le sirvió haberse hecho la “víctima” de los priistas y sus aliados panistas. Sólo hasta el 2006 logró la buena mujer hacerse de la primera fórmula para candidata a senadora de la República, en mancuerna con el vejete cascarrabias Jesús Dueñas Llerenas, por lo que cree que en el 2009 obtendrá en automático el boleto para buscar ser gobernadora del estado.
A Virgilio Mendoza tal vez no lo destituyan del cargo, pero sí va a tener que ser inhabilitado por seis años para buscar algún cargo local de elección popular, lo que significa que quedará impedido para ser candidato del PAN a gobernador del estado. Pero el hecho de que sea inhabilitado en lo local no quiere decir que estará vetado en lo federal; al contrario, al ya no poder pelear por suceder en el cargo a Silverio Cavazos Ceballos, tendrá el camino libre para buscar ser diputado federal por el segundo distrito electoral y verse las caras con Juan Carlos Pinto Rodríguez.
Así, las circunstancias son las que harán que Virgilio Mendoza se abstenga de buscar ser candidato del PAN a gobernador del estado, pero no para tratar de convertirse en diputado federal. O sea: no puede culpar a nadie de que le obstaculizaron su “brillante” carrera política, pues cuerda de todos modos la va a tener este neopanista relativamente joven. A lo que sí se debe atener es a la sanción que le será aplicada por mal manejo de fondos públicos.
Hacer de algo tan elemental como lo anterior una “victimización”, no pasan de ser meras ganas de chingar la borrega, aunque los que ahora lloriquean por la terrible “tragedia” por la que atraviesa actualmente Virgilio Mendoza (a un paso de ser inhabilitado o hasta destituido del cargo de edil manzanillense que tiene) ni siquiera sean panuchos, sino vulgares chantajistas y oportunistas que pretenden sacarle raja al asunto.
Ahora bien, a primera vista está muy claro que al sacar de la jugada a Virgilio Mendoza la más beneficiada resultaría ser la senadora Martha Sosa. Bueno, primero hay que ver qué opinión tienen sobre el particular el resto de los precandidatos que no la quieren, como son los casos de Toñito Morales de la Peña y de Leoncio Morán Sánchez. Más aún: hay que ver el papel que jugará el acapulqueño tropical Nabor Ochoa López: si bien no está enemistado con la santa mujer, tampoco será de gratis el respaldo político que podría darle a ella en su oportunidad.
Claro, todos esos enjuagues en el bastión panista que es el municipio de Manzanillo, pues en el resto del estado, sobre todo en esta capital, lo que hagan o dejen de hacer el acapulqueño tropical y la bendita mujer a los demás nos tiene sin cuidado. Y tan tan.
*Columna publicada el 17 de novimebre de 2008.
