El grupo extraviado*

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

Recién iniciado el rectorado de Miguel Ángel Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López, al frente de la Universidad de Colima, todo hacía suponer que reviviría al ya por entonces extinto grupo político denominado Los Compadres, mismo del que fue miembro distinguido su padre, el profesor Ismael Aguayo Figueroa.

Al famoso grupo político lo integraban, entre otras figuras públicas de su tiempo, el coronelazo Antonio Salazar, don Roberto Pizano Sandoval, Roberto Cárdenas Merín, Gregorio Macedo López y el propio Aguayo Figueroa. Si bien con cierta relevancia en la vida política, social y cultural de Colima, Los Compadres no eran tan fuertes como los integrantes del Grupo Universidad, comandado por Humberto El León Modorro Silva Ochoa.

En su oportunidad, no obstante, los dos grupos hicieron causa común para enfrentar la eventual candidatura de Griselda Álvarez Ponce de León, que finalmente fue impuesta por dedazo presidencial desde Los Pinos. Al final de cuentas, ambos grupos salieron fortalecidos, lo que echa por los suelos la teoría de que sólo con la llegada de los amigos al poder le va bien a los políticos: les va mejor cuando llega el enemigo.

De lo bien que le fue a los dos grupos políticos, especialmente el universitario, hablan las diputaciones federales para algunos de sus integrantes; entre otros,  Arnoldo El Profe Ochoa González, El León Modorro Silva Ochoa y Juan Mesina Alatorre, el líder negro del sindicato blanco (SUTUC). Sin embargo, como sucede hasta en las mejores familias, las diferencias de criterio, la corrupción y las ambiciones que nublan la vista escindieron a esos grupos hasta prácticamente hacerlos desaparecer del mapa.

Si aún se habla de esos grupos políticos no es tanto porque aún viven varios de sus integrantes, sino porque simplemente ya no volvieron a cuajar otros con la misma fortaleza. Del Grupo Universidad es inevitable no traer a cuento a sus miembros ahora que, por enésima ocasión, cínicamente se vapulean mutuamente en sus respectivos periódicos. En cuanto a Los Compadres, casi todos los que contaban con membresía ya pasaron a mejor vida, si no es que ya están en las últimas.

La llegada del Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López, empero, hizo pensar a más de uno que el grupo político de Los Compadres podría volver a resucitar, pues el hijo de uno de sus fundadores y activos socios se había convertido en rector de la casa de estudios con mayor presupuesto, con mayor población estudiantil y con mayor número de catedráticos e investigadores, aunque eso de lo de “máxima” estaría por verse.

Los fundadores del grupo político Los Compadres tuvieron descendientes; por tanto, un líder natural hubiera convocado a todos los demás para reivindicar lo que habían creado sus padres. De hecho, el hijo de Aguayo Figueroa hizo llegar la invitación a colaborar a la casa de estudios a Rogelio Pizano Saucedo (hijo de don Roberto Pizano), pero no la hizo extensiva a los descendientes del coronelazo Antonio Salazar ni a los del licenciado Cárdenas Merín. Uno de los hijos de Macedo López ya estaba en la UdeC desde antes de la llegada del Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López.

Pensando a lo grande, el rector de la UdeC pudo no sólo haber rescatado a las nuevas generaciones de un grupo político fundado por su padre, sino que hasta habría tenido la oportunidad de fusionarlo con el otro que actualmente también anda de capa caída. Así, el grupo Los Compadres y el Grupo Universidad, cohesionado con el liderazgo del Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López, podrían haber aportado lo mejor de sí para una causa noble como lo es siempre la educación superior.

En fin: mi idea va encaminada a que podría haberse orientado un trabajo de carácter eminentemente social dentro de la UdeC; en especial, luego del episodio absurdo cuanto imbécil del higadazo Carlos El Pollonón Salazar Silva de casi privatizar una institución que es pública.

El único problema es que la realidad se impone: el Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López carece de liderazgo dentro de la UdeC; tanto así, que por eso permite que ejerza a trasmano, como el verdadero poder tras el trono, el capo de tutti capi Fernando Moreno Peña, que desde la sede de La Jaula de las Locas  (vulgarmente: Diario de Colima) comanda una gavilla de facinerosos que ataca por igual a su antiguo mentor (Silva Ochoa) y al gobernador del estado, Mario Anguiano Moreno.

Un verdadero líder, que lo debe ser el rector de una universidad, no permitiría que se inmiscuyera en los asuntos internos ningún ex rector, por mucha que fuera su autoridad moral, que no es el caso. Lo malo es que el Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López sólo pierde su tiempo en exorcizar a uno de los ex rectores, pero deja en plena libertad de acción a otro, que es mucho peor. Así, el rector cierra los ojos cada vez que en La Jaula de las Locas se golpea al gobierno de “su amigo” Mario Anguiano.

No hay mayor ingratitud que permitir que los subordinados le aticen con toda la mala leche del mundo a un gobierno, el de Mario Anguiano en este caso, máxime si éste ha dado claras muestras de estar a favor de la casa de estudios; vamos, no es el caso que se vive en la actualidad entre las autoridades de la Universidad de Guadalajara y el gobierno del estado de Jalisco, que es encabezado por Emilio Etilio González Márquez, donde el divorcio es más que marcado.

Pero lejos de evitar semejante canallada, el rector de la UdeC alienta el golpeteo contra el gobierno de Mario Anguiano desde las sucias páginas del Diario de Colima, ya sea porque está entregado al Monte Everest de la corrupción en cuerpo y alma, o porque ya ni siquiera tiene control sobre los intendentes que trabajan en la casa de estudios, lo que exhibe dramáticamente la total falta de liderazgo del Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López.

Los grupos políticos que pudieron haber llegado de la mano del rector de la UdeC se quedaron en el camino, se extraviaron. No era para menos: el Doctor Simi/Doctor Chun Ga Aguayo López nunca estuvo a la altura del reto, pues prefirió renunciar al liderazgo que le tocaba encabezar como rector de esa casa de estudios. ¡Lástima!

*Columna publicada el 25 de septiembre de 2011.