POR Jorge Octavio González
En Movimiento Ciudadano Colima estaban emprendiendo una campaña negra en contra de la presidenta municipal de Manzanillo, con todos los señalamientos que la oposición está denunciando, cuando de repente aprehendieron y posteriormente vincularon a proceso al secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano en el gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez.
Y ahí enmudecieron: callaron como momias.
Ni Margarita Moreno ni Chuy Dueñas ni los diputados ni nadie del partido naranja salió a hablar por Jesús Sánchez Romo; sencillamente lo dejaron solo y a su suerte.
Días después, como control de daños, las plumas cercanas de MC comenzaron a decir que el presunto fraude cometido en contra de una persona en Manzanillo no tenía que ver en absoluto con su trabajo en el gobierno del Estado.
Pero se les olvida una cosa: cuando se denunció el presunto fraude que asciende a más de 20 millones de pesos el señor Jesús Sánchez era director del Instituto de Planeación para el Municipio de Colima (IPCO).
¿Que el delito tampoco tenía que ver con su participación en el ayuntamiento de Colima? Cierto. Nadie dice eso. Lo que se afirma es que, cuando cometió el daño a la economía de un particular en Manzanillo, el sujeto era funcionario de primer nivel de Margarita Moreno. ¿Podrían afirmar que su cargo no influyó para actuar como si nadie lo fuera a molestar?
En Movimiento Ciudadano, con tal de no salir salpicados de este escándalo, intentaron minimizar el hecho señalando que, como la acusación no tenía que ver con su trabajo ni con el gobierno del Estado ni con el ayuntamiento de Colima, entonces el fraude no tenía importancia.
Claro que la tiene: Jesús Sánchez era un funcionario de todas las confianzas de José Ignacio Peralta y de Margarita Moreno, tanto que el primero lo nombró secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano y la segunda director general del Instituto de Planeación para el Municipio de Colima.
Quien tuvo que salir en defensa de Sánchez Romo, a falta de una estrategia de Movimiento Ciudadano, fue el diputado Jesús Alberto Partida Valencia: el sujeto, un fraude de legislador, utilizó el tema para golpear al gobierno del Estado y de paso arremeter contra la mayoría de los medios de comunicación, insultándolos con calificativos dignos de un enano político, por dar a conocer la noticia ¡de una fuente oficial!
Curioso que ahora, como legislador del PAN, salga en defensa del ex funcionario del ayuntamiento de Colima, cuando desde su posición de síndico se la pasaba despotricando contra Margarita Moreno y conspiraba con un grupo de funcionarios panistas para ver la manera de entorpecer el trabajo de la presidenta municipal de Colima y hasta ver la posibilidad de destituirla.
Beto Partida es un cínico y un sinvergüenza.
No se diga Martha Zepeda del Toro y Griselda Martínez Martínez: las dos han arreciado su campaña de lodo contra el oficialismo porque saben que en cualquier momento el juez de control que las vinculó a proceso puede sancionarlas con la inhabilitación para ejercer cargos públicos.
Ellas ya planearon el escenario: una vez que el caso salga en su contra iniciarán movilizaciones en la ciudad de Colima para generar disturbios y presentarse como víctimas del sistema.
Pero mientras un ala de MC sale a generar caos —como Martha Zepeda y Griselda Martínez—, la otra prefiere enmudecer ante la vinculación a proceso de Jesús Sánchez —como Margarita Moreno y Chuy Dueñas—.
Incluso uno de ese grupo decidió dejar de pagar la pensión alimenticia a uno de sus hijos porque sabe que en breve podría ser encarcelado.
No fue una ocurrencia cuando la dirigente de Movimiento de Regeneración Nacional en Colima dijo que pronto caerían más corruptos del gobierno anterior, tanto del Estado como del ayuntamiento de Colima.
El futuro naranja se ve, al menos en Colima, tras las rejas.
