POR Jorge Octavio González
Virgilio Mendoza Amescua, en un arranque de arrogancia y soberbia, dijo que la única persona de Movimiento de Regeneración Nacional con la que tiene una relación estrecha es con la gobernadora Indira Vizcaíno; de ahí en más no sabe quiénes conforman el oficialismo en Colima y ni le interesa tener un acercamiento con ellos.
En la conferencia de prensa convocada este lunes, donde fijó una postura más de opositor que de aliado, el senador del Verde Ecologista de México reiteró que el equipo de la mandataria no le ayuda lo suficiente y no está a la altura del reto que significa transformar la vida política de la entidad.
Virgilio Mendoza, en el fondo, lo que quiere expresar es el sentimiento de frustración de no ser tomado en serio ni en cuenta para ser el candidato del oficialismo a la gubernatura del Estado en el 2027: se le cae la cara de vergüenza al saber que la mayoría de las encuestas le dan un 2 a 1 a Rosi Bayardo sobre él en las preferencias electorales.
Y claro que desquita su enojo criticando a la presidenta municipal de Manzanillo: en la misma conferencia dijo, a pregunta de un reportero, que la administración municipal hizo mal en pretender construir las viviendas del bienestar en un área de cesión que otorgó el Cabildo.
El ex candidato a gobernador del PVEM señaló, para terminar de golpear a Rosi Bayardo en el programa emblema del gobierno federal, que incluso cuando el Cabildo haya cambiado el esquema para hacer las viviendas del bienestar, estaría incurriendo en una ilegalidad que, ciertamente, las autoridades competentes tumbarían eventualmente sin problema alguno.
Virgilio Mendoza hizo el milagro: sus críticas coinciden con el coro y la narrativa golpeadora de Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro en el sentido de oponerse a la construcción de las viviendas del bienestar en el predio donde hace unos años aprobaron la instalación de un parque acuático de una empresa privada.
Aunque le gusta decir que “el que hoy es tu adversario mañana será tu aliado”, tratando de enredar con palabras las alianzas con enemigos acérrimos e impresentables, Virgilio Mendoza cree que, por el bien común, por Colima, Griselda Martínez dejará a un lado sus rencores y caminará de la mano con el senador para pedir el voto por él.
Nada más alejado de la realidad.
Griselda Martínez sólo confía en Griselda Martínez; para ella no hay nadie que merezca la pena quitarlo de su lista de enemigos para emprender una campaña electoral.
Su ADN es el odio y la estridencia.
Quedó claro, en la conferencia de prensa en cuestión, que Virgilio Mendoza no se medirá en la encuesta interna de MORENA porque ya sabe el resultado: saldrá muy por debajo de quien puntea todas las encuestas habidas y por haber, Rosa María Bayardo Cabrera.
En sus expresiones, en sus declaraciones, se le nota el rencor hacia Rosi Bayardo cuando habla de la situación en Manzanillo: olvidando que es aliado del oficialismo, del que es parte la administración municipal porteña, Virgilio Mendoza no desaprovecha la oportunidad para decir que Manzanillo está en pésimas condiciones, que no hay obras y que la inseguridad está alejando al turismo.
Si creyendo que su buena relación con Indira Vizcaíno será suficiente para ser tomado en cuenta en la encuesta interna para gobernador, al mismo tiempo que menosprecia y descalifica al equipo que la propia gobernadora eligió para llevar las riendas de la entidad, está muy equivocado: el senador sabe que ya perdió la oportunidad de ser candidato del oficialismo.
Si no confía en el método de selección de MORENA, mismo que se utilizó para nombrar a Indira Vizcaíno candidata a gobernadora, no se entiende por qué no dice abiertamente que jugará con la oposición en el 2027: al final en los eventos políticos se le ve más contento con sus amigos panistas y priístas, como sucedió la semana pasada cuando asistió al Informe de Labores de Sofía Peralta Ferro.
Virgilio Mendoza ya no es aliado de la 4T; es un panista que hoy por hoy se siente más cómodo con los priístas.
