POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Estéril el debate sobre si el Verde Ecologista irá en alianza con MORENA en el 2027 o no: al final el dirigente del partido aliado está actuando como un férreo opositor que está en la misma sintonía que el PRIAN.
Virgilio Mendoza rompió todo acuerdo de civilidad con el oficialismo de Colima y ahora, después de rehuir a participar en el proceso interno para elegir al coordinador estatal del comité de defensa de la cuarta transformación, está buscando a sus amigos del viejo régimen para venderles la idea de que con él a la cabeza se puede derrotar a la candidata Rosa María Bayardo Cabrera.
La foto que circuló en las redes sociales, donde se ve a Virgilio con Riult y Margarita y Mely, es producto de la inteligencia artificial; sin embargo, a alguien interesado en la conformación de una mega alianza se le hizo fácil divulgarla para que la gente reaccionara ante una eventual coalición opositora.
De los cuatro mencionados, sin embargo, el más aventajado es el presidente municipal de Colima, pero está claro que por ningún motivo el alcalde cedería su lugar ante nadie más que haya manifestado su deseo de encabezar la súper alianza: sencillamente no hay manera.
La pregunta es, si de verdad todos desean sumar esfuerzos por Colima, ¿Virgilio Mendoza estaría dispuesto a ceder su lugar para respaldar al panista? Imposible: el ego del senador de la República, de por sí lastimado por la paliza que le pone Rosi Bayardo en todas las mediciones internas del oficialismo, se vería aún más dañado.
Si Virgilio Mendoza no es el abanderado de la mega alianza, entonces no se sumará: además ninguno de los otros aludidos tendría por qué dejar su aspiración sólo porque el aún dirigente del PVEM en Colima decidió traicionar la alianza con MORENA y el PT y jugar solo por la gubernatura del Estado.
Cierto es que, hablando de ideologías, Virgilio Mendoza tiene más el corazón en el PRIAN que en MORENA: él es un panista que siempre negoció con los dueños del PRI impunidad e hizo negocios al amparo del poder.
Que ahora sea dirigente del Verde Ecologista en Colima es un mal chiste: Virgilio Mendoza nunca ha defendido la causa ambientalista y sus excesos demuestran que le gusta la buena vida y no es ni austero ni republicano.
El senador de la República debería estar preocupado por la investigación que está realizando Estados Unidos a los líderes del Verde Ecologista de México: primero lo dijo Carlos Loret de Mola y después, hace apenas unos días, lo confirmó Raymundo Riva Palacio: los gringos tienen en la mira a dirigentes del PVEM por los delitos de tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y asociación delictuosa.
Y todo apunta a que los investigados son Jorge Emilio González, Arturo Escobar y Vega, Manuel Velasco Coello, Jesús Sesma, Karen Castrejón Trujillo y el narco gobernador Ricardo Gallardo Cardona: al menos los tres primeros son los jefes directos de Virgilio Mendoza Amescua, a los que consulta para los asuntos del partido en Colima, además de ser quienes protegen al senador colimense de las grillas internas y externas.
Después del lamentable acto autoritario contra José Manuel Romero Coello, al pedir su destitución de la coordinación de los diputados del Verde Ecologista en el Congreso del Estado por afirmar que el PVEM irá en alianza con MORENA en el 2027, Virgilio Mendoza perdió la cabeza y está tomando decisiones más con el hígado que con la cabeza.
Si fue capaz de arremeter contra un diputado que se atrevió a apoyar a la eventual candidata de MORENA, aun cuando en el papel son aliados salvo en San Luis Potosí, qué no hará contra cualquier otro que se atreva a contradecir sus designios, como el cacique y pequeño dictador que es.
Virgilio Mendoza está fuera de sí y las voces que lo aconsejan parece que son sus principales enemigos: está cometiendo un suicidio político.
