POR Jorge Octavio González
Encolerizado porque el diputado José Manuel Romero Coello se atrevió a decir que el Verde Ecologista irá en alianza con MORENA en el 2027, Virgilio Mendoza Amescua perdió los estribos y anunció que destituirá al legislador de la coordinación del PVEM en el Congreso del Estado.
Romero Coello, la víspera del enfurecimiento del senador de la República, ejerció su derecho a expresar que, tal y como se firmó a nivel nacional, en Colima el Verde Ecologista iría en alianza con MORENA, salvo San Luis Potosí, donde el narco gobernador Ricardo Gallardo Cardona quiere imponer a su esposa como su sucesora.
Manifestar lo que ya quedó firmado a nivel nacional le costó al diputado local la furia y el talante autoritario de Virgilio Mendoza: nomás por hablar será destituido de la coordinación de la fracción del Verde Ecologista en el Congreso del Estado.
En los próximos días, de acuerdo a lo que informó el senador Virgilio Mendoza, instruirá al consejo político estatal para que sesione y destituya a José Manuel Romero Coello de la coordinación de los diputados del PVEM para nombrar a otro, que sólo sería Jaime Sotelo García.
Pero si a Virgilio Mendoza le molestó sobremanera que Romero Coello atendiera la invitación de Rosa María Bayardo Cabrera a recorrer los distritos de Colima, peor se va a poner cuando se entere que Sotelo García está más inclinado hacia MORENA que hacia la franquicia de júniors y corruptos que pululan en el Verde Ecologista de México.
El senador de la República demostró, con el castigo a Romero Coello, que la única voz que se debe escuchar en el PVEM es la de él; cualquier voz disidente o que no sea para adular a Virgilio Mendoza está condenado a ser defenestrado con todo el poder que le otorgó Jorge Emilio González El Niño Verde.
Enfurecido a rabiar, sobre todo porque ve riesgo de que en cualquier momento le quiten la franquicia del Verde Ecologista en Colima, Virgilio Mendoza se está aferrando al partido como a un clavo ardiendo: sabe que sin la dirigencia del PVEM la impunidad se le podría terminar en cualquier momento y las carpetas de investigación en la Fiscalía Especial en Combate a la Corrupción se activarán.
Más que a las pautas en redes sociales, algo que él mismo está haciendo contra el oficialismo en Colima y ahora contra Rosi Bayardo y Jorge Padilla Castillo, a lo que debería tenerle miedo Virgilio Mendoza es a que lo vinculen a proceso por la serie de irregularidades que Griselda Martínez Martínez documentó de la administración de Gaby Benavides y del propio Virgilio Mendoza, que seguía utilizando la administración municipal como caja chica para sus intereses personales.
En estos momentos Virgilio Mendoza tiene todo el derecho de pedir la cabeza de José Manuel Romero Coello por expresar algo que no le gustó; pero eso no quita que su actitud sea la de un soberbio y autoritario que, ciertamente, recuerda a los caciques y hacendados de horca y cuchillo.
Lo único que está demostrando el senador de la República, castigando una voz sólo por el hecho de expresar su opinión, es la desesperación que tiene por saberse fuera de la jugada sucesoria y que, como ya no será en el 2027, ya no podrá ser gobernador de Colima NUNCA.
Todavía le queda la opción de negociar, como los últimos tres sexenios, impunidad: ser libre otros seis años más.
