POR Jorge Octavio González
Un farsante diputado que está en plena campaña, un bulto que quiere ser presidente municipal de Colima, se atrevió a decir que las modificaciones a las leyes en materia electoral obedecen al miedo que tiene el oficialismo de perder el poder en el 2027.
Jesús Alberto Partida Valencia parece que no ha visto las encuestas, incluso las que ellos pagan: en todas las mediciones los aspirantes de MORENA están arriba de la mayoría de los opositores que, incluso en una mega alianza con el PRI, PAN, MC y PVEM, ven nulas sus posibilidades de triunfo.
Hace algunas semanas, cuando realizó un sesudo análisis de los medios que sólo cuestionan a los políticos del PRI y el PAN y no del partido en el poder, Beto Partida pidió a la responsable de la coordinación de comunicación social del Congreso del Estado, con la altanería y prepotencia que le caracteriza, que le agendara entrevistas con todos los medios con los que el Poder Legislativo tenía convenio de publicidad.
El diputado del PAN, que tuvo el cinismo de insultar a los medios que publicaron la detención del ex funcionario de José Ignacio Peralta Sánchez y de Margarita Moreno y los tildó de estar al servicio del poder, ahora acude con ellos a sus programas de radio y de internet para, según sus propios dichos, equilibrar la balanza de los comentarios negativos que se hacen todos los días a la oposición.
Pero aunque tenga más tribunas en los medios, después de exigirle de manera grotesca y soberbia a la encargada de la comunicación social del Congreso del Estado más espacios, al legislador panista nadie lo toma en serio por su altanería y violencia política: es un costal de papas que sólo sabe despotricar y gritonear sin esgrimir un solo argumento.
Sobre las modificaciones a las leyes electorales, que se aprobaron hace unos días en el Congreso del Estado, Beto Partida salió con la perorata de que el oficialismo hizo estos cambios por miedo a perder el poder y para engañar a la gente.
Aquí el único que engañó a la sociedad colimense, en complicidad con su comadre Julia Jiménez Angulo, es el diputado Partida Valencia: ingresó al Congreso del Estado porque la dirigente estatal del PAN lo colocó en el primer lugar de la lista de diputados plurinominales como parte de la diversidad sexual, es decir, como si fuera un activista de los derechos de la comunidad LGBTQ+, cuando ha demostrado ser un misógino y machista que nunca ha visto por los derechos de las minorías.
Y antes de hablar de nepotismo, que es una práctica que hacen en todos los partidos en todos los niveles de gobierno, primero debería señalar que su comadre Julia Jiménez, al mismo tiempo que era dirigente estatal del PAN, se puso en los primeros lugares de la lista de diputados federales por la vía de representación proporcional.
Lo peor y más deleznable: al más puro estilo del viejo régimen, nombró su propia hija como su suplente.
Qué caradura de Beto Partida: grita y señala a unos de incurrir en el nepotismo, pero en su propio partido la practican con todo el cinismo del mundo.
Desde que alguien le hizo creer que podría ser candidato de la oposición a la presidencia municipal de Colima, una persona que debe odiarlo demasiado y le gustaría verlo hacer el ridículo, el legislador del PAN sintió que las podía todas e inició la misma práctica que cuestiona a los representantes del oficialismo: está en plena campaña, buscando entrar en el juego de las candidaturas para ver qué hueso le dan.
Su falta de oficio político, amén de que tiene el carisma de una piedra, hace a Beto Partida la peor opción del PAN para jugar la candidatura de la oposición a la presidencia municipal de Colima; nombrarlo el abanderado sólo sería entregarle la posición a quien postulen en el Revolucionario Institucional.
No es con gritos, ni con insultos ni con groserías, como se posiciona una marca o un perfil que busca un cargo de elección popular: se requiere trabajo y disciplina, amén de respetar a las voces que generan opinión.
Alberto Partida Valencia es sólo un farsante que es diputado local por un fraude a la ley electoral que maquinó su comadre Julia Jiménez: por eso estaba rabioso cuando se pretendía quitar a los dirigentes de partidos la facultad de imponer a sus amigos y socios en los primeros lugares de las listas de diputados por la vía plurinominal.
Beto Partida es un mal chiste, una anomalía de la política: es un vil fraude.
