POR Bibiano Moreno Montes de Oca
Como si hubieran sido víctimas de un virus revitalizador, a algunos políticos de pronto les surgió el inmenso deseo de servirle a los demás; de hecho, los sufridos colimenses somos ahora su principal objeto de preocupación, pues es posible que ni siquiera puedan conciliar el sueño por las noches ante la posibilidad de que alguien pase apuros de diversa índole.
No es para menos: en plena pretemporada de “destapes” a diversos cargos de elección popular, mismos que se disputarán el próximo año, de repente a todos los politiquillos que medran del erario público les ha entrado un repentino interés por los ciudadanos, es decir, los votantes que emitirán el sufragio para premiar o castigar a los que no se acuerdan de ellos en tiempos en los que no hay comicios.
Así, de buenas a primeras, tenemos lo mismo a un Pedro “Don Bacinico” Peralta Rivas, una Brenda Gutiérrez, una Esmeralda Cárdenas Sánchez o un Víctor Torres Herrera, de extracción blanquiazul, que un Rogelio “Ruedita/El Chatillo” Sánchez, del PRI, que de repente sintieron un inmenso amor por la población que vota.
Todos los anteriores, más los que se les sumen en los próximos días, no pasan de ser unos simples farsantes que hacen honor al sabio refrán popular de que “al nopal sólo lo van a ver cuando tiene tunas”. Para los políticos con ambiciones políticas los electores no pasan de ser unos simples babosos de los que sólo se interesan en tiempos electorales. Lo peor de todo es que al nopal al menos lo visitan una vez al año, pero a los electores sólo les hacen caso cada trienio o cada sexenio.
Ni a “Don Bacinico” Peralta Rivas, ni a Brenda Gutiérrez, ni a Esmeralda Cárdenas, ni a Víctor Torres ni a “Ruedita/El Chatillo” Sánchez les importa un pito la población de Colima en general; sin embargo, como estamos en plena etapa de selección de los mejores cuadros (no sé por qué lo de “cuadros”; en todo caso, ha de ser porque están cuadrados), de inmediato lanzan al aire una asfixiante publicidad machacona para hacerse notar.
Todos a cual más intentan gritar lo más fuerte posible o diseñar la frase más ingeniosa para ganarse la voluntad de los posibles electores que los beneficiará en los comicios del próximo año en el cargo de elección popular que les toque, que lo mismo será una regiduría, una presidencia municipal, una diputación (local o federal) o el premio mayor de la lotería sexenal: la gubernatura del estado.
El autor de esta columna no cree en la buena fe de los políticos antes mencionados: la “preocupación” que dicen sentir por los colimenses, a través de todos los medios de difusión posibles, no pasa de ser una burla cruel, pues al final de cuentas su interés no es por la gente, sino por el voto que ésta emita el día de la elección. Por esa razón, los políticos que menciono, que indistintamente militan en las filas del PAN y del PRI, son unos cínicos que me resultan nefastos.
Pero si de políticos se trata, el caso del senador “Ruedita/El Chatillo” Sánchez resulta bastante ilustrativo en este contexto: si hace seis años tuvo alguna posibilidad de ser candidato del PRI a gobernador del estado, en esta ocasión las mismas se reducen prácticamente a cero. Peor aún: el legislador amenazó en su momento con abandonar las filas del tricolor si no le cumplían su capricho, junto con otros políticos como Jesús Orozco Alfaro, Socorro Díaz Palacios y Humberto “El León Modorro” Silva Ochoa.
Si algo debemos admirarles a “Ruedita/El Chatillo” Sánchez y a “El León Modorro” Silva Ochoa, esa es su capacidad de cinismo: los dos invitaron a los inconformes con la selección de Gustavo Vázquez Montes, a la sazón candidato del PRI a gobernador del estado, a protestar y hasta a abandonar las filas tricolores en señal de protesta por lo que consideraron una elección inequitativa y quién sabe cuántas cosas más.
Salvo Héctor Michel Camarena, que no secundó a los inconformes con la elección de Gustavo Vázquez en ese momento, “Ruedita/El Chatillo” Sánchez, “El León Modorro” Silva Ochoa, Jesús Orozco y Socorro Díaz convocaron a una reunión para hacer patente su malestar, aunque no tanto contra el ganador Gustavo Vázquez, sino contra el “porro” Fernandone Moreno Peña, ya desde entonces el “capo de tutti capi” de la política en Colima.
El problema fue que a la reunión convocada ya sólo se presentaron tres de los precandidatos: Socorro, Jesús y Humberto. El ahora senador se volvió ojo de hormiga y al rato ya ni se acordaba de todo lo que había despotricado contra Gustavo, el “porrazo” y su partido. Al final sólo dos fueron congruentes y abandonaron las filas del PRI: JOA y SDP.
Por eso digo que es admirable el cinismo de “Ruedita/El Chatillo” Sánchez y de “El León Modorro” Silva Ochoa: comenzaron abanderando la inconformidad en contra de la selección del candidato priísta Gustavo Vázquez, y al final sólo salieron a la puerta a despedir de las siglas tricolores a los hoy neoperredistas Socorro Díaz y Jesús Orozco.
De “El León Modorro” Silva Ochoa todo se puede esperar, pues se trata del político dinosáurico que ha logrado sobrevivir durante siglos a base de traiciones, chantajes, golpes bajos, pero sobre todo de algo: hacer sentir que es indispensable. Así, pues, de una especie depredadora como la suya, que no es otra que la del temible “tiranosaurio rex”, nada puede sorprendernos cuando de conseguir posiciones de poder se trata.
Lo que más me admira es de lo bien que la supo hacer “Ruedita/El Chatillo” Sánchez: se manejó hábilmente para negociar una nueva posición, la cual se tradujo en una diputación federal, luego de dejar en bancarrota la alcaldía porteña. Hoy, empero, ni siquiera tiene margen de maniobra: aún le van a restar tres años más de senador de la República, porque no va a ser el candidato del PRI a gobernador del estado.
Que quiera es muy diferente a que va a ser «Ruedita/El Chatillo» Sánchez el abanderado tricolor a la gubernatura. Pero, bueno, estamos en la temporada en la que los políticos nefastos van a ver las tunas del nopal y de transmitir su súbita y sentida “preocupación” por el bienestar de la gente. En fin: cada quién en lo suyo.
*Columna publicada el 24 de noviembre de 2008.
