POR Jorge Octavio González
Qué arrepentida debe estar Margarita Moreno de ceder el control de Movimiento Ciudadano al grupo radical e intransigente de Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro.
Todo porque eligió sus ambiciones políticas por encima de su familia: la coordinadora estatal del partido naranja sufre en estos momentos la vinculación a proceso de Carlos Arturo Noriega García por los delitos de peculado y uso ilícito de atribuciones y facultades.
¿Qué significa lo anterior?
Que es muy probable que, para dar el ejemplo de que ningún corrupto tendrá impunidad en Colima, tanto José Ignacio Peralta Sánchez como su secretario de Planeación y Finanzas en el sexenio pasado podrían ser encarcelados después de los cinco meses que duren las investigaciones que un juez dio como plazo.
Carlos Arturo Noriega García, el encargado de las finanzas la mayor parte de la administración de Ignacio Peralta, sabe que actuó fuera de la ley los más de cinco años que fungió como secretario; está consciente que utilizó dinero del erario para campañas electorales y para enriquecerse.
En una estación de radio, que tenía de bajada al ex funcionario estatal, siempre hacían mofa de que, cuando un proveedor iba a su oficina para preguntarle cuándo saldría el pago de sus servicios, respondía con cinismo: “¿Y cuánto me va a tocar a mí?”
Mister ten per cent, así le apodaban a Noriega García, por ser el porcentaje que pedía para agilizar los trámites de pago y de contratación de servicios a todas las empresas que se acercaban a él.
De ahí que, cuando sale de las audiencias, acelera el paso para que los medios de comunicación no lo aborden para cuestionarlo sobre su situación legal; el mismo Carlos Noriega se hace del delito al evadir los cuestionamientos porque sabe que no tiene ni idea de qué responder ante la serie de evidencias de su actuar ilegal como secretario de Estado.
Caso contrario a Nacho Peralta: aunque sí tiene la cortesía de responder las preguntas de los reporteros, dice sólo lo que quiere y prefiere escudarse en la secrecía de la investigación para no abundar acerca de lo que hay en el expediente en su contra.
La audiencia que tuvieron este miércoles, donde los vincularon a proceso por peculado y uso ilícito de atribuciones y facultades, fue revelador: la huida de Carlos Noriega García para evadir a los medios y la cara desencajada de José Ignacio Peralta evidenciaron su preocupación de que serán puestos como ejemplo para que otros gobernantes, del nivel y partido que sean, se la piensen dos veces antes de incurrir en ilícitos en el ejercicio de sus responsabilidades.
La actual administración estatal, que es la que interpuso las denuncias en contra del ex gobernador y del ex secretario de Planeación y Finanzas, debe aportar todas las pruebas para ganar el caso si es que quiere enviar el mensaje de que en Colima no habrá impunidad para los corruptos.
Si el juez los encarcela y les impone una sanción económica para resarcir el daño, el gobierno del Estado habrá asestado un golpe devastador contra el viejo régimen y los políticos que todavía tienen el cinismo de estar en la política pese a haber sido cómplices de las tropelías del sexenio pasado.
Pero si no prospera la denuncia, que puede suceder, de igual manera la administración estatal habrá sufrido un revés con daños incalculables para su credibilidad e impartición de justicia.
Margarita Moreno debe estar, en estos momentos, derrotada moralmente por la vinculación a proceso de su esposo; debe estar arrepentida de convertir a Movimiento Ciudadano en una caja de resonancia de las venganzas personales de Griselda Martínez y Martha Zepeda.
Su peor error fue ir a Manzanillo a rogarle a Griselda que no abandonara las filas del partido naranja y ceder a sus peticiones de emprender una campaña de odio en contra de la presidenta municipal Rosi Bayardo y de la gobernadora Indira Vizcaíno.
Carlos Noriega ya está inhabilitado por cinco años y ahora está vinculado a proceso por otros delitos; Jesús Sánchez Romo también está vinculado a proceso y ahora José Ignacio Peralta Sánchez está por pisar la cárcel.
No se diga de Griselda Martínez y Martha Zepeda: las dos también pueden ser inhabilitadas y encarceladas en breve por corruptas.
¿Alguna otra prueba de que Movimiento Ciudadano es un refugio de delincuentes?
Margarita Moreno debe saber que desafiar al sistema tiene consecuencias: en una de esas le activan la denuncia por falsificación de documentos y uso de sellos el PRI.
