POR Jorge Octavio González
Jorge Padilla Castillo, aunque no tiene el perfil ganador, es el candidato del oficialismo para la presidencia municipal de Manzanillo.
Les guste o no, lo aprueben o no, lo cierto es que él será quien aparezca en las boletas en el 2027.
Ya tendrán la oportunidad, el día de las elecciones, de votar por él o por otra opción; aquí de lo que se está hablando es de la decisión cupular de lanzar como su abanderado al subsecretario de Turismo del gobierno del Estado.
Aunque las señales apuntan hacia la eventual candidatura de Jorge Padilla, sin embargo, hay un bloque dentro de Movimiento de Regeneración Nacional que tiene a su candidata y ha activado a gatilleros que están disparando en contra del propio funcionario estatal, de la presidenta de Manzanillo y de la gobernadora del Estado.
Rogelio Rueda Sánchez, desde la Notaría 7 de Manzanillo, ha dejado saber que no está de acuerdo en que Jorge Padilla sea el candidato a la presidencia municipal; él está promoviendo a su alumna más aventajada para tal cargo, la diputada Andrea Naranjo Alcaraz, mandamás en el Congreso del Estado.
Tal vez ella no esté informada o no participe en esta campaña de golpeteo en contra de uno de sus compañeros de partido; sin embargo, es irrefutable que Rueda Sánchez activó a sus mercenarios porteños para que le hagan el trabajo sucio a la diputada del PRIMOR.
No se trata de cuidar la figura del subsecretario de Turismo porque sí, pues al final serán los manzanillenses los que decidirán si lo quieren o no como presidente municipal; de lo que se trata es de exhibir las deslealtades de una de las figuras más cuestionadas de las últimas décadas, que llevaron a su destitución de la coordinación de la fracción del PRI en el Congreso del Estado tras la emboscada que sufrieron 7 policías estatales por ir comisionados a Jalisco para cuidar a dos de sus familiares.
No se debe olvidar que, en las negociaciones entre el gobierno del Estado y la organización criminal que los secuestró, se le dio prioridad a su familiar por encima de los uniformados; después de la primera entrega dejaron el asunto por la paz —ya no siguieron con las negociaciones— y fueron regresados 7 policías en bolsas negras, desmembrados, en el interior de una camioneta.
Ese es Rogelio Rueda Sánchez: un sujeto turbio, con nexos criminales que siempre estuvieron en el debate público, y que, por arreglos políticos con José Ignacio Peralta Sánchez, obtuvo el fiat para tener la Notaría 7 en Manzanillo sin cumplir con ni uno solo de los requisitos que se requieren para ser notario, como ser honesto y tener una reputación intachable, por ejemplo.
Andrea Naranjo Alcaraz, en su momento, fue una fiel promotora de la candidatura de Nacho Peralta Sánchez; de ahí que en su primera etapa como diputada siempre la aludían como parte del PRIMOR.
Hoy, sin embargo, ha adquirido más experiencia y poco a poco apagó la sombra que la perseguía a todos lados: la de su mentor político Rogelio Rueda Sánchez.
La legisladora morenista tiene todo el derecho de aspirar a la candidatura del oficialismo a la presidencia municipal de Manzanillo; lo que no debe permitir es que la figura corrupta y traicionera de Rueda Sánchez pretenda hablar por ella e imponerla a punta de campañas de desprestigio hacia sus compañeros de partido.
Si ella trabaja y cumple con los requisitos, será tomada en cuenta para la candidatura: ella debe entender que ya no le debe nada a ex jefe y que, en todo caso, su participación en el golpeteo a Jorge Padilla, más que ayudarla, la está perjudicando.
Rogelio Rueda debería agradecer que está libre y gozando de una notaría sin merecerla.
