POR Jorge Octavio González
Mely Romero Celis no surgió hace dos años, ni de la noche a la mañana, como una férrea opositora que critica al oficialismo; ella ha hecho toda su carrera política en el PRI autoritario y criminal que está por extinguirse.
Su primer trabajo fue en el ayuntamiento de Cuauhtémoc como jefa de personal… ¡en el año 2000! Desde hace 26 años, más de dos décadas, la hoy senadora de la República ha tenido cargos burocráticos gracias al Revolucionario Institucional.
¿De dónde sacan ella y sus seguidores que es una nueva cara en la cosa pública?
Pero la ambición de Mely Romero la hizo perder la razón.
Después de ser jefa de personal, sin embargo, continuó su carrera administrativa en el ayuntamiento de Cuauhtémoc como directora de Contabilidad, Egresos y Control Presupuestal (2001-2004) y después fue Tesorera Municipal de 2006 a 2009.
De ahí brincó al Congreso del Estado en el periodo 2009-2012.
Su carrera política iba a continuar como presidenta municipal de Cuauhtémoc; sin embargo, un cambio de última hora en las candidaturas al Senado de la República, donde los abanderados hombres fueron sustituidos por mujeres, hizo que Mely Romero e Itzel Ríos de la Mora asumieran la fórmula a la Cámara Alta.
Las dos llegaron, ciertamente, porque todavía eran los tiempos donde el PRI arrasaba: además la ola de Peña Nieto las benefició sobremanera.
Mely Romero siempre ha dicho que aceptó la postulación al Senado de la República por petición del PRI; el problema es que para irse a la Ciudad de México tuvo que renunciar a la candidatura a la presidencia municipal de Cuauhtémoc, donde iba a competir contra Indira Vizcaíno Silva, que al final fue la ganadora.
A Mely la alcaldía de Cuauhtémoc se le hizo poca cosa y decidió ser senadora de la República; a la mitad de la gestión en la Cámara Alta volvió a brincar de cargo y aceptó la invitación del presidente Enrique Peña Nieto para ser subsecretaria de Desarrollo Social del 2016 al 2018.
Como acotación: al momento de dejar su curul quedó su suplente Hilda Ceballos Llerenas.
Mely Romero, como se puede apreciar, ha dejado los cargos a la mitad: primero renunció a la candidatura a la presidencia municipal de Cuauhtémoc para ser senadora de la República y después dejó su curul para asumir un cargo en la administración federal.
No ha tenido seriedad en los encargos que ha tenido; siempre los ha dejado a la mitad por irse a otros derroteros.
En el 2021, cuando hubo elección para gobernador en Colima, Mely Romero fue postulada por el PRI y el PAN, mientras que Indira Vizcaíno por MORENA/PT/Nueva Alianza; ganó Indira Vizcaíno en una contienda que debió realizarse por primera vez en el 2012.
De ahí siguió su historial de derrotas: como candidata al Senado de la República perdió la elección e ingresó a la Cámara Alta porque la fórmula quedó en segundo lugar y ella estaba en el primer lugar.
Mely Romero cambió radicalmente: de ser una burócrata y política que nunca dijo nada ni alzó la voz ante las injusticias ni la ola de violencia que permitió el PRI con sus pactos criminales, pasó a ser una estridente senadora que, cada que tiene oportunidad, critica al oficialismo y se queja por las muertes que nunca le preocuparon cuando tuvo cargos de primer nivel en el viejo régimen priísta.
La senadora no llega a los niveles de Lilly Téllez —con sus incendiarios discursos en tribuna—, pero para allá va.
Lo cierto, sin embargo, es que Mely Romero no es la cara nueva de la política como se pretende vender ante el electorado; ella siempre ha sido beneficiaria del viejo PRI y de sus fraudulentas elecciones que permitieron que ella, así como muchos otros de sus compañeros, pudieran acceder a cargos públicos de primer nivel.
Por eso Mely Romero nunca será gobernadora de Colima.
