Martha Zepeda juega en los linderos de la ley

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Un predio en Salahua, olvidado durante los dos terribles gobiernos de Griselda Martínez Martínez, mereció el interés de Martha Zepeda del Toro este jueves para impedir los trabajos que se estaban realizando.

El lugar tiene dueño y se apersonó con papeles en mano; la regidora vinculada a proceso por corrupción acudió con menos de 10 personas, todas ignorantes de la situación jurídica, para manifestarse “de manera pacífica”.

Un elemento de la policía estatal, contrario a su actuar la mayoría de las veces, les explicó que el predio es una propiedad privada y que el dueño pidió la ayuda de la autoridad ante la irrupción de Zepeda del Toro y sus compinches.

Martha Zepeda, como siempre, no quiso escuchar; ella se montó en su narrativa falaz y azuzó a personas humildes, algunos de la tercera edad, que fueron con engaños y falsas promesas a seguirle el juego.

No fue una ni dos ni tres sino más de diez veces que el policía intentó razonar con ellos. No lo logró: la ex secretaria del ayuntamiento de Manzanillo no iba a proteger a nadie; ella tenía la consigna de provocar a la autoridad para ganar la nota y ser tendencia en redes.

Le funcionó: salvo una mercenaria que se fue corriendo cuando se utilizó la fuerza pública, Martha Zepeda y otro sujeto, del mismo grupo rijoso y reventador de Griselda Martínez, fueron detenidos y llevados a los separos.

Si los dos salieron libres es porque en ocasiones, para no hacer más grande el problema, las autoridades suelen ser laxas con quienes violan la ley; prefieren otorgarles el perdón creyendo que van a agradecer el gesto.

Nada más falso: algunos son malagradecidos por naturaleza.

Martha Zepeda del Toro está jugando en los linderos de la ley: ya está vinculada a proceso por delitos denunciados por la actual administración municipal; parece no importarle que con sus acciones está poniendo en riesgo su situación jurídica.

El juez que la vinculó, sin embargó, le permitió seguir cobrando como regidora sin devengar el sueldo; al ser detenida por impedir los trabajos en una propiedad privada se tendría que reconsiderar su situación legal: Martha Zepeda ya demostró ser un peligro para la sociedad.

La regidora del ayuntamiento de Manzanillo, separada del cargo por orden de un juez, está demostrando en cada paso que da su desesperación: como no tiene agenda propia intenta colgarse de causas ajenas a ella para jalar reflectores.

De igual manera Griselda Martínez: pese a que ya confesó que dos de sus escoltas son del grupo de elementos vinculados a proceso y separados de sus cargos por nexos con el crimen organizado, ya no sabe si decir que la información que publican sobre ella es falsa o es sesgada.

Se consignó lo que ella dijo tal cual; que su cerebro no conecte con su lengua es problema de ella, no de quienes retomamos sus propias palabras para exhibirla como una autoridad negligente, que no fue capaz de conocer los vínculos criminales de sus propios policías, dos de ellos encargados de cuidarla día y noche tras salir de su desastrosa administración.

Que se haya expuesto ella misma como una presidenta municipal que ignoraba lo que hacía su propio personal la enojó sobremanera; sin embargo, eso sucede cuando no piensa lo que dice y quedan sus incongruencias grabadas en internet.

Griselda Martínez no dijo cualquier cosa: a su servicio estaban dos policías vinculados a una organización criminal a la que, de acuerdo a Santiago Nieto Castillo cundo era titular de la Unidad de Inteligencia Financiera del gobierno de la República, ella y su familia le lavaban dinero, por lo que le fueron congeladas sus cuentas, de acuerdo a su propia declaración en mayo de 2023.

Las autoridades deben hacer las investigaciones correspondientes para deslindar responsabilidades sobre si los últimos tres alcaldes sabían o no sobre los nexos criminales de los policías.