POR Jorge Octavio González
En Movimiento Ciudadano ya se dieron cuenta que no les alcanza para ganar la gubernatura del Estado en el 2027.
Pero vieron la posibilidad de echar toda la carne al asador para obtener la presidencia municipal de Colima.
Gente de MC en Colima circuló esta semana una encuesta de Massive Caller, publicada el 5 de abril, sobre las preferencias electorales para la presidencia municipal de Colima.
La apuesta, después de analizar que ni yendo a bailar a Chalma tendrían posibilidades de competir por la gubernatura del Estado, es el ayuntamiento de Colima con Margarita Moreno.
Hace algunos meses, en este mismo espacio, se dijo que el partido naranja, si hicieran una reflexión seria, concluirían que la mejor oportunidad para ganar un cargo de elección popular sería enfocarse en la alcaldía capitalina y dejar el sueño guajiro de montarse en la ola de Samuel García o Luis Donaldo Colosio para la gubernatura.
Al parecer, luego de que militantes de Movimiento Ciudadano difundieran la encuesta en cuestión, se decidieron por lo que se les recomendó en estas páginas. Qué bien que lo reconocieron.
Las circunstancias políticas, sin embargo, han cambiado: Margarita Moreno perdió mucho tiempo y esfuerzo en posicionarse como una aspirante del partido naranja a la gubernatura del Estado; su egocentrismo y el de su círculo más cercano no le permitieron centrarse en la realidad y asumir que la empresa de suceder a Indira Vizcaíno se veía más que imposible.
Incluso dentro de su mismo partido ya le salió competencia seria: de acuerdo a Massive Caller, Margarita Moreno es la más aventajada de Movimiento Ciudadano para ser la candidata a la presidencia municipal de Colima, con el 33.8%; el problema es que en segundo lugar se encuentra Federico Rangel Lozano, con el 14 por ciento.
La cuestión de paridad de género no importa: si es mujer sería Margarita Moreno; si es hombre de todas formas sería Margarita Moreno.
Lo que verdaderamente debería preocuparle a la dirigente de MC en Colima es que el ex alcalde capitalino tenga un crecimiento sostenido y llegue a la recta final con mejores números que ella.
Por el PAN, de acuerdo a la encuesta, el 56.9% quisiera que el candidato a la presidencia de Colima sea Riult Rivera, mientras que un mísero 5.2 por ciento que sea el diputado Beto Partida, un aspirante tan patético que la opción OTRO —17.2— y AÚN NO DECIDE —20.7—salen con mejores resultados.
En el panismo hay un inconveniente: Riult Rivera no aspira a la reelección sino a la candidatura de una mega alianza a la gubernatura del Estado.
En el PRI, sin embargo, el 57.8% quiere que Lizzie Moreno Ceballos sea la candidata a la alcaldía de Colima, mientras que un 10.8 por ciento quiere que sea el actual regidor Osiris Alcaraz Saucedo.
La candidatura del Revolucionario para la presidencia municipal de Colima, como ya lo hemos dicho con anterioridad, ya fue comprada a punta de billetazos y extorsiones para la diputada local que tiende a desobedecer la línea del priísmo local y nacional.
Margarita Moreno tendrá su mayor problema, además de la competencia interna con Federico Rangel, con quien sea la candidata de Movimiento de Regeneración Nacional.
El 23.9% quiere que la candidata a la alcaldía capitalina sea Viridiana Valencia Vargas; el 11.3 por ciento quiere que sea Eloy García Alcaraz; el 9.9 quiere que sea Azucena López Legorreta, mientras que un 7.0 quiere que sea el diputado chikahuak Alfredo Álvarez.
Margarita Moreno, pues, tendrá en Viridiana Valencia la peor de sus pesadillas: ya no podrá hacerle trampa como en la elección pasada, cuando le negó de manera burda y canalla, desde el ayuntamiento de Colima, la carta de residencia para que las autoridades electorales le negaran su participación en la contienda.
En política, sin embargo, todo puede pasar: si Margarita Moreno se deja de banalidades y se centra en serio en trabajar en el municipio de Colima, en una de esas da la sorpresa y regresa a la casona de Torres Quintero en el 2027.
Pero todo depende de que se rodee de un equipo que la asesore adecuadamente y que no le den por su lado mientras se embolsan los recursos para la campaña, como sucedió en el 2024.
