POR Luis Fernando Moreno Mayoral
El presidente municipal de Coquimatlán, como se ha demostrado durante su pésima administación, es un sujeto limitado y de pocas entendederas; su lenguaje es más bien el del alcohol y las fiestas donde utiliza a la policía para reprimir y sembrar terror.
Luis Gerardo García Olivares, que llegó al cargo por traicionar a Carlos Antonio Chavira George, pasará a la historia como un alcalde soberbio e incapaz de conducir los destinos del municipio donde, de acuerdo a ese personaje llamado Roberto George Gallardo, se dan los hombres…los unos con los otros.
Al estilo Chavira.

