Los 8 policías de Manzanillo y El Pichón

POR Jorge Octavio González

Primero va la precisión sobre los exámenes de control y confianza que se hacen a los policías municipales:

Si bien la dependencia encargada de realizarlos es el Centro de Evaluación y Control de Confianza del Estado de Colima, que depende de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno estatal, es responsabilidad de la Dirección de Seguridad Pública de Manzanillo tramitar las citas para sus elementos; en caso de no aprobar, la administración municipal tiene la obligación legal de iniciar el proceso de baja o separación del cargo.

Aunque no fue la administración de Griselda Martínez Martínez la que se encargó de aplicar los exámenes de control y confianza a los 8 policías municipales que acaban de ser detenidos por sus vínculos con el crimen organizado, sí era responsabilidad de la presidenta municipal tramitar sus citas y darlos de baja en caso de haber reprobado.

En estos momentos, por la premura del tema, no se sabe si Griselda Martínez tramitó las citas para los 8 policías de Manzanillo en específico; como tampoco se sabe si reprobaron o tuvieron ayuda de altos mandos de la instancia encargada de aplicar los exámenes.

Si recibieron ayuda de la dependencia, así sea del orden estatal, de igual manera deben ser investigados y sancionados por coadyuvar a que 8 elementos corrompidos facilitaran información reservada a miembros de la organización criminal más peligrosa de todo México.

Un hecho es innegable: los 8 policías municipales que acaban ser dados de baja en la actual administración estuvieron activos los seis años que gobernó Griselda Martínez y los hechos por los que fueron denunciados los cometieron justo en el trienio de la hoy distinguida militante de Movimiento Ciudadano en el puerto.

Y hablando de temas de seguridad, como el de los 8 policías corruptos de Manzanillo, la autoridad estatal acaba de anunciar que abatieron a sicarios del cártel de Jalisco que estuvieron involucrados en el atentado a los hijos de El Pichón, en Placetas Estadio, cometido a inicios de la semana.

La baja de los criminales se dio en un enfrentamiento en la madrugada del jueves en Los Limones. El secretario de Seguridad Pública de Colima explicó que se alertó por una llamada anónima de unos tipos sospechosos que portaban armas de fuego; cuando se les pidió detenerse, se dieron a la fuga y agredieron a balazos a los policías, y más adelante fueron abatidos por los uniformados.

Los medios ruines, los que responden a intereses oscuros de la mafia y de la vieja política, pusieron en duda que los abatidos fueran criminales y se les hizo extraño que sólo haya habido bajas del lado opuesto a los policías.

El propio Fabián Gómez Calcáneo lo aclaró: sí eran criminales —de la organización criminal de Jalisco— y fueron abatidos por la agresión que iniciaron en contra de los policías estatales.

Superada la época de los abrazos no balazos, lo mínimo que se espera de las autoridades de seguridad de Colima es que enfrenten a los criminales que aterrorizan a la sociedad y destierren a esa lacra que lacera la tranquilidad de quienes vivimos en la entidad.

Es miserable, de muy mala entraña, que los políticos de oposición denigren las acciones de combate a la corrupción —como los 8 policías de Manzanillo detenidos y el abatimiento de los sicarios que asesinaron a los hermanos en Placetas Estadio— y afirmen, con toda la insensibilidad el mundo, que todo esto es una cortina de humo para que no se hable de una decisión del Instituto Electoral del Estado de Colima sobre propaganda que está en lonas y folletos en las calles.

Increíble la mezquindad del partido naranja en Colima.