Las mega vacaciones no gustaron a los padres ausentes

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Tremendo escándalo generó el anuncio oficial de la SEP en torno a las vacaciones de 3 meses que tendrá el fin de este ciclo escolar.

Se escucharon muchos argumentos débiles, por no decir sin sentido: es la tradición de estar en contra de todo y a favor de nada.

Al margen de la oposición ideológica y política al oficialismo, que nunca reconocerá nada positivo en los planteamientos del gobierno federal, analicemos algunos puntos de padres de familia.

El primero es el más elemental: si los hijos no estarán en la escuela, ¿quién los va a cuidar?

Lo primero que habría que decir, respecto a este argumento, es que si los padres de familia no tienen la capacidad de cuidar de sus propios hijos, así sea un día o tres meses, deberían replantearse si son aptos para procrear.

Los mismos maestros han dicho, en repetidas ocasiones, que la mayoría de los padres ven a las escuelas como una guardería. Y tienen razón: es el lugar ideal para tenerlos mientras se trabaja, se está en la casa o simplemente se duerme la siesta.

Un sujeto, en algún programa de radio, dijo algo realmente falaz: comentó que, cuando se dio a conocer el calendario escolar, sus hijos le preguntaron qué iban a hacer todo ese tiempo.

¿No saben qué van a hacer sus hijos en las vacaciones?

Algunas opciones:

Pueden ayudar en los deberes del hogar: barrer, trapear, lavar su ropa, arreglar sus cuartos, etcétera.

Si no tienen clases pueden ir a cursos de verano: las vacaciones no son pretexto para no estudiar.

Pueden colaborar en la economía familiar yendo a trabajar: hay miles de vacantes en muchos lados donde pueden ser productivos.

Además del calor, que sí es infernal en algunas entidades de México, el Mundial Canadá, México y Estados Unidos 2026 es otro elemento a favor de que se adelanten las vacaciones: salvo estos dos últimos Mundiales, donde los horarios de los juegos eran a horas de la madrugada, en este año serán en horario de escuela y laboral.

En el Mundial de Brasil, en el 2014, los partidos paralizaron las actividades en todo el país: en las escuelas, por ejemplo, los maestros ponían los partidos en la televisión para verlos con los alumnos.

El estudio pasaba a segundo plano.

De ahí que, para quienes ponen el grito en el cielo porque sus hijos van a perder días de clase, lo que realmente les preocupa es que los van a tener todo el día y eso les incomoda: no quieren tener una convivencia con ellos más allá de llevarlos y recogerlos de la escuela y cenar juntos antes de irse a dormir.

Y eso de que 3 meses es demasiado tiempo para vacaciones es falso: quienes estudiamos antes del 2000, hace más de 26 años, teníamos vacaciones de más de dos meses.

¿Y qué creen? Éramos inmensamente felices: podíamos salir a jugar fútbol con los amigos, despertarnos después de las nueve de la mañana, ver televisión y descansar del estrés del pésimo método de enseñanza que desde siempre hemos padecido en las escuelas públicas.

Lo mismo sucedió con el horario de verano: pese a ser una medida ineficaz del gobierno de Ernesto Zedillo Pone de León, que odiamos todos los que lo padecimos durante más de 20 años, hubo quienes criticaron su eliminación.

En la oposición, sin embargo, debe haber más sentido común y madurez en la crítica: cuestionar todo sólo porque lo hace el gobierno en turno no abona en nada al debate público.

Si hay temas de interés y hasta de seguridad nacional, adelante: la crítica y el señalamiento siempre será bienvenido.

Pero si sólo se critica por joder, como los gallegos, no vamos a ir a ninguna parte.

Y a todo esto: ¿ya les preguntaron a los niños si quieren o no tener 3 meses de vacaciones?

Se van a sorprender.