POR Jorge Octavio González
Para entender a Leoncio Morán Sánchez hay que escucharlo de viva voz y no leer las interpretaciones que hacen de él los medios de comunicación.
En su video, publicado esta semana, en ningún momento afirma que aspira a la gubernatura del Estado ni a la presidencia municipal de Colima.
Lo que dijo fue tajante: MORENA va a ganar la gubernatura del Estado y la presidencia municipal de Colima.
Eso es muy diferente.
Su participación en el proceso electoral del 2027, dijo el diputado federal, será para sumar esfuerzos con quienes resulten candidatos a los diversos puestos de elección popular.
Esté o no en un cargo de elección popular —añadió el ex alcalde capitalino— respaldará a los abanderados del Movimiento de Regeneración Nacional.
Y otro de sus objetivos, de acuerdo a lo que acordó con quienes le hicieron la invitación al partido guinda, es hacer todo lo que esté a su alcance para que el PRI no regrese a gobernar. “Abrir la puerta para su regreso significa retroceder”, abundó ante la posibilidad de un retorno del Revolucionario Institucional al gobierno del Estado.
Aquí, sin embargo, Locho Morán no fue certero: el regreso del PRI no podría ser como tal porque por sí solo no tiene fuerza ni base electoral para ganar elección alguna, mucho menos la gubernatura del Estado; sólo podría ir de acompañante en una mega alianza que ya se ha propuesto entre los partidos de oposición, aunque todavía no haya acuerdo sólido alguno con miras al 27.
En estos momentos, de acuerdo a todas las encuestas que hay, quien aventaja todos los estudios de opinión está en Acción Nacional; la única posibilidad de una participación del PRI sería sumándose en el lugar que le corresponda de acuerdo a sus números. No más.
Y si a eso se agrega que hay diálogo entre el PAN y Movimiento Ciudadano, algo que en la Ciudad de México sí se está dando, el papel del partido tricolor en una eventual alianza peligra sobremanera, sobre todo porque, según declaró Jorge Álvarez Máynez, la única posibilidad de que hagan una alianza con el PAN sería que no estuviera involucrado el PRI.
Con el PRI ni a la esquina, han dicho en reiteradas ocasiones los liderazgos más visibles de MC.
El regreso del PRI al gobierno del Estado, ese que tanto teme y por el que trabaja Leoncio Morán para que no suceda, no existe como una remota posibilidad; incluso lo que se debería debatir al interior del Revolucionario Institucional es si les va a alcanzar la votación para conservar el registro.
El que debe estar tranquilo es Leoncio Morán: el PRI no tiene ninguna posibilidad de regresar al gobierno del Estado.
Una eventual alianza del Partido Acción Nacional y Movimiento Ciudadano puede ser más viable, en especial ante la repentina licencia que solicitó al ayuntamiento de Colima Margarita Moreno, lo que supone que tendrá un mayor activismo en el partido naranja ante el protagonismo y la necesidad de reflectores de José de Jesús Dueñas García, el falsificador Benjamín Alamillo, Griselda Martínez y Martha Zepeda del Toro, que están por la libre haciendo lo que se les viene en gana y torpedeando a los liderazgos que van a necesitar para tener mayor legitimidad.
A ver si Margarita Moreno logra por fin poner orden al interior de MC.
Y regresando a las declaraciones de Leoncio Morán, es cierto que sus palabras y promesas no tienen mucho valor: como dice una cosa en estos momentos puede decir otra después. No se puede confiar en un tipo con un carácter tan volátil como él.
Y aunque literalmente nunca dijo estar listo para competir por la gubernatura del Estado ni por la presidencia municipal de Colima, la presunción que hizo de los números que alcanzó su incorporación a MORENA en el pasado proceso electoral, donde dijo que sacó más votos que todos los candidatos a las alcaldías del primer distrito federal y que todos los diputados locales de la misma demarcación, suena a que puede vender caro su amor.
Pero en el oficialismo tiene un arma letal que, ante una eventual traición de Leoncio Morán, como también le sucedió a Virgilio Mendoza Amescua ya en dos ocasiones, podrían usar en cualquier momento: los expedientes abiertos de corruptelas y señalamientos turbios sobre sus quehaceres públicos y privados.
