POR Jorge Octavio González
Tan mala suerte tiene el imberbe alcalde de Coquimatlán que hasta los conflictos legales de pasadas administraciones le tronaron ahora y no tiene ni el oficio ni la habilidad para manejarlos ni mucho menos resolverlos.
El pasado 18 de marzo, a unos días de la Semana Santa, un juez ordenó el desalojo de ramaderos que trabajaban en el balneaerio Los Amiales desde 1994; esto se dio después de varios años de litigio con los hijos de los dueños del predio.
Los ramaderos desalojados, en entrevista con los medios de información, señalaron que nunca fueron notificados ni hubo diálogo con la contraparte; simplemente llegaron a desalojarlos y a derribar las ramadas.
Uno de los defensores de los despojados en el balneario de Coquimatlán dijo que incluso el alcalde Luis Gerardo García Olivares fue amenazado por los dueños con meterlo a la cárcel si los respaldaba.
¿Y qué ha hecho, ante esto, el bailarín presidente municipal de Coquimatlán?
Sólo ir a medios afines, donde lo consintieron y nunca le hicieron preguntas incómodas, además de emitir un comunicado en donde no resuelve en absoluto la problemática en Los Amiales; lo único que quedó en claro es que el gobierno del Estado es el que tendrá que rescatar los negocios del balneario y ayudar a las familias afectadas.
García Olivares, abordado sobre el tema, respondió evasivo y nervioso; sólo atinó a decir que el conflicto es un asunto entre particulares y que acatará lo que las autoridades determinen al respecto.
Muy bien. ¿Y qué más va a hacer?
Como presidente municipal nada, eso quedó claro; sólo informó que va a pedir ayuda al gobierno del Estado para solucionar el problema.
Anulado el presidente municipal de Coquimatlán en el conflicto en cuestión, porque no tiene el oficio y además tiene miedo de la amenaza que le hicieron los dueños, lo único que le queda es evitar que en estos días de vacaciones haya un estallido social entre las familias afectadas y los que entablaron acciones judiciales.
El señor Gonzalo Juárez, apoderado legal de los ramaderos desalojados, dice que puede llegar la sangre al río si no se llega a una solución. “La única forma de defenderse es echando malazos”, afirmó cuando previó que en Semana Santa podría haber pleito si no se llega a un acuerdo a tiempo.
A Luis Gerardo García Olivares le corresponde mantener la seguridad de los trabajadores y los turistas que acudan en estas vacaciones a Los Amiales; de no hacerlo quedará como un presidente municipal rebasado y les dará la razón a sus detractores en el sentido de que Carlos Antonio Chavira George nunca debió ponerlo como su suplente.
Las vacaciones de Semana Santa ya iniciaron y no se ha informado que haya un acuerdo entre los ramaderos y los dueños del predio.
Lo que sí ha hecho el alcalde Luis Gerardo García Olivares estos últimos días es reunirse con la dirigente estatal del PAN y los líderes del partido en Coquimatlán, además de felicitar a uno de sus parientes que gusta de ordeñar las nóminas que se dejen, incluida la del municipio que saqueó cuando fue presidente municipal.
Fue el que dijo, cuando le preguntaban de dónde era, que “de Coquimatlán, donde se dan los hombres…los unos a los otros”.
