Colima no merece otro bribón en la alcaldía capitalina

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

¿Quién votaría, para la presidencia municipal de Colima, por un bribón que sólo hace show mediático y se la pasa manoteando y gritando cuando hace declaraciones públicas?

Nadie, por supuesto.

Ya tuvimos dos veces a uno: Leoncio Morán Sánchez.

Un oportunista, un hablador contumaz, ya pasó por la presidencia municipal de Colima; también se vieron los pésimos resultados que obtuvo.

El propio dirigente sindical, a quien hoy utilizan para golpear a Riult Rivera, es el mismo que denunció ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción a quien ahora amenaza con volver de nueva cuenta a la casona de Torres Quintero.

Pero no nos referimos en esta ocasión al diputado federal del oficialismo.

Hoy hablamos del diputado local Jesús Alberto Partida Valencia, el mismo que ingresó al Congreso del Estado mediante una operación fraudulenta que realizó su comadre Julia Jiménez Angulo: al machista y misógino que ofendió “a la señora esa del Bienestar” en tribuna lo colocaron en la primera posición de diputados plurinominales como parte de la diversidad sexual.

Beto Partida ingresó al Poder Legislativo como parte de un fraude; en esencia Beto Partida es un fraude.

El legislador del PAN se envalentona atacando a mujeres como Viridiana Valencia —con lo de la señora esa del Bienestar— y ahora a Rosa María Bayardo Cabrera —asegurando que promueve su campaña con dinero del crimen organizado—.

También es un opositor a la prensa libre: en un programa de internet, donde invitan a los que pagan la cuota correspondiente, se atrevió a decir que la mayoría de los medios de información en Colima están al servicio del gobierno del Estado; lo dijo con la seguridad de que nadie o muy poca gente lo iba a ver y escuchar, pero lo dijo hasta en tono burlón.

Partida Valencia, que como síndico del ayuntamiento de Colima conspiraba con otros funcionarios para golpear a Margarita Moreno y buscar su destitución, ha hablado de la posibilidad de ser el candidato de la oposición a la presidencia municipal de Colima en el 2027.

Sueños guajiros.

Si ni la propia comunidad LGBTT votaría por él, porque nunca ha hecho nada por ellos, mucho menos lo harían los demás colimenses que buscan a una persona seria y responsable al mando de la comuna capitalina.

Beto Partida ni siquiera pasaría la primera aduana: quien sea del PAN que busque la candidatura a la presidencia municipal de Colima le ganaría.

Pero seamos benevolentes: en caso de que la opción del PAN sea el diputado local, si quieren ser competitivos y ganarle a MORENA tendrían que ir en alianza.

El problema es que enfrentaría a Lizzie Moreno Ceballos: detrás de ella hay intereses muy oscuros y demasiado dinero en juego; jamás le dejarían la candidatura a un tipo de la calaña de Beto Partida.

Pero todavía la tiene más cuesta arriba: si se le cumpliera el milagro que pidió cuando fue a Talpa —ser el candidato del oficialismo a la presidencia municipal de Colima—, no tendría nada que hacer frente a la candidata que postule MORENA-PT-Verde.

Jesús Alberto Partida Valencia, hoy inflado como diputado local, es un sujeto inestable, hablador y misógino; sus discursos son una copia de lo que dicen sus dirigentes a nivel nacional, sin sustancia ni credibilidad.

Llegó al Congreso del Estado por la vía plurinominal porque por la vía del voto perdería estrepitosamente: es tan mal político que, de haberse aprobado la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, jamás volvería a obtener ni un solo cargo público en su vida.

Poner en la mesa la sola posibilidad de que Beto Partida sería un aspirante serio de la oposición a la presidencia municipal de Colima es, en esencia, una ridiculez, un sinsentido; sería una bofetada a la cordura y a quienes sí han trabajado por años para alcanzar dicha posición.

Que mejor siga yendo a Talpa, aunque luego haga berrinche porque no supo ni dónde dejó su auto.