Griselda y Martha, enemigas del progreso de Manzanillo

POR Jorge Octavio González

Movimiento Ciudadano Colima le fue arrebatado de las manos, en narrativa y en liderazgo, a Margarita Moreno: Griselda Martínez y Martha Zepeda cooptaron la franquicia que compró José Ignacio Peralta Sánchez para negociar impunidad para su círculo más cercano.

El caso del predio en Salahua es un claro ejemplo: los esfuerzos de comunicación en torno al tema, incluidos los generadores de odio que reciben algún estímulo por difamar e insultar en redes, predominan por sobre los que origina la coordinadora estatal del partido naranja.

Margarita Moreno, una ex presidenta municipal débil y sin carácter, se dejó doblegar por el ala dura e intransigente de la dupla Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro; después que no se llame a sorprendida si las manzanillenses le comen el mandado y se reparten entre ellas las candidaturas en el 2027.

El área verde en Salahua, comunidad de Manzanillo, es un asunto digno de analizar: durante días, a falta de una agenda propia, la regidora separada de sus funciones por un juez se colgó de la causa de unos ciudadanos que prefieren mantener un lugar abandonado a que se construyan viviendas para cientos de familias de escasos recursos.

Aunque se trata de Martha Zepeda, una agitadora social que sólo ve por su propio beneficio a costa del progreso y de las personas más humildes, se le podría dar el beneficio de la duda en su apoyo a los vecinos que no quieren las casas del bienestar.

Pero es Martha Zepeda: ella, como secretaria del ayuntamiento de Manzanillo, nunca se opuso a que la administración municipal le cediera el mismo predio —en las esquinas que hacen la Avenida Elías Zamora Verduzco y la calle López de Legazpi— al grupo empresarial Splash, que pretendía construir un parque acuático y destrozaría el área verde para tal fin allá por el 2019.

La hoy regidora separada de sus funciones por un juez, que determinó que hay pruebas más allá de toda duda razonable para vincularla a proceso por diversos delitos, siempre supo que el predio que hoy defiende lo habían cedido, en una maniobra que tiene todas las características de un negocio al amparo del poder, a una empresa que iba a explotar el área para tener beneficios económicos.

Griselda Martínez Martínez, entonces presidenta municipal en su primer desastroso y corrupto trienio, anunció con bombo y platillo la cesión del terreno en cuestión en un esquema de participación pública privada a un plazo de 40 años, heredando la deuda a las próximas 13 administraciones municipales que continuaran.

Martha Zepeda, cuando se vio exhibida en su mentira, quiso lavarse las manos diciendo que ella nunca estuvo de acuerdo con la cesión del predio y que esa inversión era promovida por unos regidores, olvidando que la propia Griselda Martínez estaba a la cabeza de la conferencia y se le vio muy sonriente informando sobre la construcción del parque acuático en detrimento de las áreas verdes.

La reacción de Griselda Martínez y Martha Zepeda fue la normal: se enojaron con los medios que exhibieron su farsa y enviaron a sus generadores de odio digitales, algunos con antecedentes de haberse beneficiado de la venta de plazas en la pasada administración estatal y dedicados en la actualidad a extorsionar a hombres y mujeres de bien con amenazas miserables, que sin pensarlo —de hecho, no piensan— se lanzaron contra quienes divulgaron la información.

Por más que lancen a su jauría, algunos con serios problemas mentales y de autoestima que requieren ser atendidos en siquiátricos, Griselda y Martha no van a lavar su corrupta imagen que las tiene a un paso de ser inhabilitadas y privadas de su libertad.

El odio que le tienen a la actual presidenta de Manzanillo es tanto que no les importa frenar el desarrollo del puerto para saciar su sed de venganza; todo porque fue en este gobierno municipal que se iniciaron las denuncias por desvío de recursos y otros delitos que las tienen vinculadas a proceso.

Son capaces de incendiar Manzanillo con tal de no ser sancionadas por la autoridad.

Son enemigas del progreso de Manzanillo.

En sus dos pésimas y corruptas administraciones así lo demostraron.

Y sus perros de reserva, aunque ladren y se retuerzan en su propio veneno, seguirán siendo bloqueados de PXPress.

Aquí no queremos gente enferma de odio.