Griselda mantuvo 6 años a los 8 policías ligados al narco en Manzanillo

POR Jorge Octavio González

Hay un hecho innegable: los 8 policías municipales de Manzanillo, detenidos por nexos con el crimen organizado y dados de baja en la actual administración, estuvieron activos los dos trienios de Griselda Martínez Martínez como presidenta municipal.

Cierto es que Rolando “N” (21 años de antigüedad), Nora Alejandra “N” (12 años), Sergio Alejandro “N” (17 años), José Santos “N” (17 años), Roberto “N” (10 años), José Luis “N” (10 años) y Miguel Ángel “N” (25 años) fueron dados de alta en administraciones pasadas.

Salvo Martín Gerardo, con 8 años de antigüedad, que fue contratado con Griselda Martínez.

Pero todos ellos, los ocho policías coludidos con la delincuencia organizada, mantuvieron sus cargos en los dos trienios que gobernó la hoy destacada militante de Movimiento Ciudadano en el puerto.

Griselda Martínez, allá por el 2019, presumió una limpia en las corporaciones policiacas luego de que se les hicieran exámenes antidoping y de control y confianza a los elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal; incluso afirmó que podrían ser dados de baja alrededor de 50 de ellos y contrataría a otro número igual.

La detención de 8 policías municipales de Manzanillo, denunciados por actos ilegales en el 2023, sólo indica una cosa: por más exámenes de antidoping y de control y confianza que realizaron a los elementos de la Dirección de Seguridad Pública, lo cierto es que no sirvieron para nada.

Porque, como se puede apreciar en la lista de los 8, siete de ellos tenían de 10 a 25 años de antigüedad.

¿Qué pasó, entonces? ¿Se hicieron los exámenes de control y confianza a todos o los 8 lograron librarla? ¿Los 8 hicieron los exámenes y de todas maneras pasaron sin problema alguno? Si fue así, significa que un alto mando manipuló los procedimientos para favorecerlos. Y claro que hubo complicidad de más de un funcionario del ayuntamiento de Manzanillo que, por supuesto, debe ser investigado y sancionado.

Las actividades delictivas de los ocho policías no se limitaban a hacerse ojo de hormiga ante algún hecho delictivo; su función era proporcionarles información estratégica a los criminales y brindar apoyo para el desarrollo de actividades ilícitas en perjuicio de la sociedad.

Tras señalar que los policías se comunicaban con los delincuentes a través de la aplicación de mensajería cifrada llamada Threema, el fiscal de Colima agregó: “Se corroboró que había en esta red información filtrada que, por la naturaleza de la misma, su origen necesariamente se da en corporaciones de seguridad y justicia: los integrantes reportaban detenciones, instalación de puntos de revisión y atención a reportes del C5i en tiempo real”.

Difícil de creer que Griselda Martínez, que controlaba todo en su administración al grado que no se movía nada sin que ella fuera enterada, no supiera nada de los 8 policías municipales coludidos con la delincuencia organizada; de ser así ella habría sido una presidenta municipal negligente.

O sí sabía y entonces era cómplice.

Cualquiera de las dos teorías —si fue negligente o cómplice— tendrán que ser investigadas por las autoridades para deslindar responsabilidades de los hechos delictivos que llevaron a cabo los 8 policías hoy detenidos y dados de baja de la Dirección de Seguridad Pública Municipal.

Lo anterior confirma que Griselda Martínez no tuvo la mejor administración de los últimos 30 años en Manzanillo como tanto lo repite en sus transmisiones en internet; más bien reafirma que su gestión fue de las peores que ha habido las últimas décadas, al grado de ser histórica la detención de 8 policías municipales que trabajaban para la organización criminal más poderosa de México.

Movimiento Ciudadano, como se ha dicho en estas páginas, es un refugio de impresentables y perseguidos por la ley.