El reportaje del siglo sobre la violencia en Colima

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Emisarios de políticos del pasado, de los más corruptos, estuvieron diciendo desde hace varios días que se venía un reportaje sobre la violencia en Colima de parte de una periodista extranjera; afirmaban que iba a ser una bomba y que iba a contar lo que nadie de los medios colimenses se atreven por miedo o conveniencia.

Katarina Szuc, de origen canadiense, publicó en su canal de YouTube un vlog —porque no es ni reportaje ni nota sino una mezcolanza de opiniones y entrevistas al vuelo con algunas personas— titulado, extrañamente, “Dentro de la zona más peligrosa de los cárteles de México en este momento” (¡megasic!).

La traducción más fiel al título en inglés —Inside México´s most dangerous cartel zone right now— es, sin embargo, “Dentro de la zona del cartel más peligroso de México en este momento”. A veces, pues, la literalidad es más clarificadora que la interpretación.

Concentrémonos en el video en cuestión: no es la bomba que anunciaron ni contó nada que no hayan publicado otros medios de Colima en todo este tiempo que se desató la ola de violencia en la entidad y en México entero.

Como vlog, como un video de entretenimiento, es bueno; tampoco hay que desacreditar el trabajo de una periodista canadiense que fue presentada como la extranjera que iba a venir a abrirle los ojos a los pobres y miedosos colimenses con respecto a la situación de inseguridad.

Ella no tiene la culpa de que así la hayan anunciado ante los colimenses.

Aunque sí hay un fondo político de quienes están difundiendo el video: Beto Partida, el sujeto más ruin que cobra como diputado local, fue de los primeros que publicó en sus redes sociales una parte del trabajo de Katarina Szuc; para mala suerte del legislador los 48 segundos que posteó estaban en inglés, cuando la mayoría de sus seguidores ni siquiera habla ese idioma.

¿Pero qué información tiene la publicación de la periodista canadiense?

Habló sobre la detención de Nemesio Oseguera Cervantes y las implicaciones que tuvo en Jalisco y entidades vecinas; ahí es donde entra Colima y las secuelas que dejaron los narco bloqueos y el miedo que se generó.

Primero llegó a una escena, en ese momento acordonada, donde se halló un mensaje amenazante; comenzó a grabar frente a los marinos y explicó que no la dejaron pasar más allá de las cintas amarillas.

Debería saber que, de acuerdo a los protocolos, nadie puede pasar más allá de la escena acordonada; ni siquiera los periodistas lo pueden hacer.

Después dijo que en Colima no se permite decir el nombre de ninguna organización criminal ni mucho menos publicar el mensaje de las cartulinas; ella señaló que hacerlo da pie a que las autoridades los detengan y comiencen a cuestionarlos sobre cómo saben qué cárteles son los que están firmando el mensaje y a quiénes van dirigidos.

Falso. Sí se puede decir y publicar el mensaje; lo que pasa es que no todos lo hacen porque los implicados pueden tomar represalias contra los medios que lo replican. No se trata de una censura del Estado hacia los comunicadores; es una cuestión de seguridad de los mismos periodistas, que prefieren no meterse en problemas con ninguna célula delictiva.

Pero Katarina Szuc, como para demostrar que ella sí es valiente y puede publicar lo que sea, sí mostró el mensaje amenazante en su video y leyó todo el texto donde se amenaza al secretario de Seguridad Pública de Colima y se dan los nombres de los presuntos policías que están siendo pagados por el crimen organizado.

Acotación: ella sí lo puede publicar porque es muy improbable que vuelva a pisar tierras colimotas en un buen tiempo; los que tienen que padecer las represalias de los criminales son los que viven aquí y se la rajan todos los días publicando la nota roja.

En otra parte del video acudió a la escena del crimen donde asesinaron a dos policías estatales; ella comentó que en algún momento, cuando estaba grabando a escasos 3 metros del lugar, una policía mujer comenzó a tomarle fotografías de manera discreta.

Y la última parte es una serie de conversaciones con vecinos de las colonias donde se llevó a cabo la quema de autos; ellos dijeron lo que vieron y comentaron cómo vivieron esos momentos de terror.

Katarina Szuc en ningún momento les cubrió los rostros ni siquiera por seguridad; tampoco mencionó si las personas dieron permiso para salir así o si se aventó la nota así.

Y hasta ahí llegó el video.

¿Algo extraordinario? No.

¿Fue una bomba? Para nada.

¿Dijo algo que no hayan publicado los medios de Colima? No: en los medios se publicaron todos los sucesos de violencia que se desencadenaron tras la captura de El Mencho.

No se trata de desacreditar el trabajo de la periodista canadiense ni de desmentir nada de lo que dijo en torno a la violencia en Colima; sin embargo es menester aclarar que no contó nada extraordinario ni reveló algo diferente o comprometedor a lo que los medios de Colima han reportado sobre las actividades delictivas.

Simplemente eso.

Para otra ocasión que venga, si es que viene o tiene ganas de venir, puede enfocarse en otros aspectos que sí puedan ser reveladores; un ejemplo sería publicar audios o videos inéditos donde políticos o funcionarios de cualquier nivel están haciendo negocios con los criminales u ordenan algún asesinato.

Eso sí será una bomba.

Sugerir que Katarina Szuc venía a quitarles la venda de los ojos a los colimenses y a darles una lección a los periodistas de Colima es faltarles al respeto a los propios ciudadanos y a los comunicadores que han sobrevivido a las peores épocas del viejo PRI y a los políticos corruptos y sanguinarios que tanto admiran esos que vendieron a la canadiense como la versión femenina de Ryszard Kapuscinski.