POR Jorge Octavio González
Leoncio Morán Sánchez está en todo menos en el trabajo para el que fue electo en las pasadas elecciones del 2024.
Mitómano contumaz, acreditado por las múltiples mentiras que ha dicho a lo largo de su carrera política, el diputado federal ha abierto varios frentes con el objetivo de llamar la atención de los medios de comunicación.
Lo primero es su obsesión por el desastre financiero en el ayuntamiento de Colima. Como sólo ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, Locho Morán sólo analiza el quebranto de las arcas municipales desde Margarita Moreno —donde sí hubo un desfalco monumental— hasta la actual administración.
Nada dice, porque no le conviene, sobre su última gestión como presidente municipal: no lo dice porque ahí también se embarró a Azucena López Legorreta por un asunto fiscal que el mismo SAT se encargó de cobrar a Riult Rivera y que provocó un desequilibrio en las finanzas del ayuntamiento de Colima.
Su deporte favorito es la calumnia y el circo de tres pistas.
Pero también ha estado jugando sucio con la contratación de empresas especializadas en marketing y en elaborar encuestas a modo.
Al menos dos estudios de opinión, cuyo domicilio fiscal es Monterrey, Nuevo León, ponen a Leoncio Morán Sánchez como el aspirante mejor posicionado de MORENA para la gubernatura del Estado en el 2027; debajo de él aparecen Ana Karen Hernández y Gricelda Valencia de la Mora, dejando en el último sitio a la presidenta municipal de Manzanillo.
Los mercenarios de la tercera edad que tiene Virgilio Mendoza Amescua en la nómina hicieron berrinche porque su sugar daddy ni siquiera apareció en las encuestas truqueadas por el ex alcalde de Colima, dejando entrever que hasta para Locho el senador del Verde Ecologista es insignificante en esta competencia electoral por la gubernatura.
Ignorar a Virgilio Mendoza y tratarlo como un sujeto sin la más mínima posibilidad de ganar la candidatura por el oficialismo no es el problema ni lo importante; lo que verdaderamente llama la atención es el juego sucio que está realizando sin ceñirse a las reglas internas de MORENA, que dicen que, cuando sean los tiempos electorales, todos los aspirantes se medirán en encuestas previamente autorizadas por el partido guinda para ver quiénes tienen más posibilidades de ganar.
Queda claro que las dos encuestas que dan por ganador a Leoncio Morán no son, ni por mucho, autorizadas ni avaladas por la dirigencia estatal ni nacional de MORENA; sólo se trata de una estrategia electoral de Locho Morán para confundir al electorado colimense que, ciertamente, no tiene en el radar al diputado federal como candidato a suceder a la gobernadora de Colima.
Y aunque a finales del año pasado dijo que trabajará para retener la gubernatura del Estado y recuperar el ayuntamiento de Colima, participando en donde los liderazgos del oficialismo le indiquen, lo cierto es que Leoncio Morán es un mitómano profesional que, por supuesto, en el momento de las definiciones dirá que el pueblo le pidió que participara en la sucesión y exigirá medirse con los demás aspirantes.
Así es Locho Morán: un mentiroso y tramposo.
Pero eso ya lo saben en el oficialismo.
