POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Como un virus que se expande en el cuerpo y no hay manera de neutralizarlo, han surgido, en la política colimense, empresas dedicadas a los estudios de opinión y al marketing.
Los políticos, ambiciosos como ninguno, son los principales compradores de este tipo de servicios: el fetiche por asesores externos los seduce.
Hace años, cuando el todopoderoso PRI todavía ganaba elecciones en Colima, un operador político del régimen contrató una empresa encuestadora de otra entidad —carísima, por cierto— para saber cómo iban los diversos aspirantes a cargos de elección popular.
En una reunión de trabajo, sin embargo, la mayoría de quienes estaban ahí dieron sus opiniones y coincidieron en las fortalezas y debilidades de los futuros candidatos; en unos cuantos minutos dieron el mismo diagnóstico que la empresa contratada por el operador político en cuestión.
En resumen: a veces los políticos, sobre todo los que quieren quedar bien con el mandamás en turno, no necesitan gastar tanto dinero en diagnósticos que son muy fácil de prever; muchas ocasiones ese dinero mal invertido podría ir a otras cuestiones más urgentes y verdaderamente importantes.
Pero hay aspirantes a cargos de elección popular, en especial los que quieren las presidencias municipales y la gubernatura del Estado, que se dejan deslumbrar por esos asesores que les hablan bonito al oído.
Las encuestadoras de reciente incursión en la política colimense, como InsighttMX y Datapollmx, curiosamente ambas constituidas en Monterrey, Nuevo León, tienen algo muy particular: coinciden en los resultados, como si estuvieran coordinados o tuvieran los mismos clientes.
¿Y saben quién aparece en los primeros lugares?
Leoncio Morán Sánchez, de acuerdo a los estudios de opinión, es el mejor posicionado de Movimiento de Regeneración Nacional para la gubernatura del Estado; el problema es que los lugares que le siguen son Ana Karen Hernández y Gricelda Valencia de la Mora…y muy abajo la presidenta municipal de Manzanillo.
Inverosímil, por supuesto.
Pero el senador Virgilio Mendoza Amescua no se quedó atrás y promovió una encuesta en Facebook que ganó, donde pueden comprarse bots para inflar los resultados.
Y está bien: los políticos que se saben abajo en las preferencias ciudadanas, que quieren aparentar que van bien, tienen todo el derecho de hacer su luchita para meterse en la competencia electoral.
Pero deben saberlo desde este momento: están haciendo la peor inversión de su vida.
Comprar encuestas puede mantenerlos en la conversación por un tiempo, pero la gente sabe muy bien por quién votar y a quién mandarlo por un tubo.
