De alianzas y ambiciones en Colima

POR Jorge Octavio González

Los más interesados en una alianza del PRIAN en Colima son únicamente sus dirigentes estatales.

Los aspirantes, sobre todo los de Acción Nacional, tiene el pulso político bien medido: a pesar del PRI, sin embargo, pueden dar buenos resultados, sin que eso signifique dejar a un lado sus principios.

Y es que, seamos sinceros, en Colima el Revolucionario Institucional es más un lastre que un activo; la dirigencia estatal apenas si sobrevive después de que el septuagenario Arnoldo Ochoa González dejó en la quiera al partido y tomó la cobarde decisión de despedir a una docena de trabajadores.

Kike Rojas es el sepulturero que sobrevive de milagro.

Romper la alianza con el PAN sería, sin lugar a dudas, un golpe mortal para el PRI: sin los candidatos de Acción Nacional, sin su estructura, sin sus recursos económicos, el tricolor está destinado a morir por inanición.

De ahí que, por otro lado, desde el PRI Mely Romero y otras figuras del pasado estén desesperados por allegarse de reflectores; sin las cámaras y micrófonos sus candidaturas no tienen sentido ni razón de ser.

Al unísono con Alito Moreno, el peor presidente nacional que ha tenido el PRI en su longeva vida, la senadora de la República se quitó la máscara y dejó ver su verdadero rostro: una política sin principios, carroñera, capaz de utilizar la tragedia y explotarla en la máxima tribuna del país con tal de salir en los titulares de los medios de comunicación.

Jorge Romero Herrera fue muy claro: el PAN no tendrá alianzas ni dependerá de alianzas para ganar posiciones en las próximas elecciones.

Así surgió Acción Nacional: como una propuesta a la dictadura y al totalitarismo del PRI.

En Nuevo León, por ejemplo, las dirigencias estatales del PRIAN quieren ir juntas porque su jugada es que no llegue MORENA a gobernar. Su propuesta es clarísima: no hay propuesta; lo único que les interesa es que no llegue otra fuerza política porque perderían sus privilegios y los acuerdos mafiosos que hoy los mantienen como protagonistas en la sultana del norte.

Pocas son las figuras en el PRI que valen la pena; los demás sólo se van a colgar de una eventual alianza para obtener cargos públicos y prerrogativas.

El PAN en Colima, sin embargo, está en amasiato con el PRI: Julia Jiménez Angulo desea que la alianza permanezca porque en el tricolor no se oponen a que continúe como juez y parte, como el árbitro y el competidor: como quien designe a sus amigos para las candidaturas, pero también como participante que esté en el juego por default.

El PAN tiene el aspirante que puede sacarle un susto al oficialismo en el 2027: si las ambiciones y los proyectos personales siguen por encima del interés general, MORENA seguirá gobernando sin problema alguno por otros 6 años en Colima.

Movimiento Ciudadano, con Margarita Moreno al frente, sencillamente no tiene nada qué hacer: ahora resulta que, antes de solicitar licencia para separarse de su cargo como regidora en el ayuntamiento de Colima, presentó una propuesta para que ningún trabajador de la comuna capitalina gane menos de 10 mil pesos mensuales.

Lo anterior no tendría nada de malo si no fuera porque ella, cuando fue presidenta municipal, nunca tuvo la iniciativa de brindarle certeza económica a los trabajadores que la acompañaron en su gestión.

Lo que sí se puede constatar es que a muchos les dio un salario de hambre, mucho menos de esos 10 mil pesos mensuales que ahora pretende que les den; e incluso así a veces era incapaz de asegurarle un salario digno a quienes le ayudaron en múltiples tareas.

La franquicia que compró José Ignacio Peralta Sánchez, el peor gobernador que haya tenido Colima en toda su historia, no será protagonista ni decisiva en las elecciones del 2027.

Pero eso no lo entienden sus dirigentes, más preocupados en las fotografías para las redes sociales que en hacer trabajo político.