Coquimatlán, sin agua y sin presidente municipal

POR Jorge Octavio González

Llegó a la terraza de plaza San Fernando, en Colima, con una mujer y dos acompañantes —pesos pesados—, al parecer sus guardaespaldas; mientras pedía de comer, vestido con camisa blanca, pantalón de mezclilla y sombrero vaquero, se le veía la mirada perdida, como disociado.  

Pese a llamar la atención, por los guaruras que llevaba y vestido para las fiestas de Cuauhtémoc, nadie lo reconoció: ni siquiera porque se trataba de Luis Gerardo García Olivares, presidente municipal de Coquimatlán.

Apenas a inicios de la semana, el lunes para ser exactos, un grupo de personas se fue a manifestar a la presidencia municipal de Coquimatlán por la falta de suministro de agua en sus hogares; llevaban consigo carteles y consignas por los días que llevaban sin el vital líquido.

Pero en lugar de atender el problema, de ver la manera de darle solución, Luis Gerardo García se desentendió del asunto y este miércoles anduvo en la ciudad de Colima con una mujer y dos pesos completos comiendo a sus anchas en el restaurante de la terraza de plaza San Fernando.

Pese a ser horario laboral, el presidente municipal estaba en otro municipio: Coquimatlán se quedó sin alcalde al menos toda la tarde del miércoles 22 de julio de 2026.

Coquimatlán, sin embargo, funciona con o sin presidente municipal: al menos la ciudadanía ya se acostumbró a no tener un alcalde presente; sólo lo ven en las fiestas del pueblo, festejando con sus amigos y alcoholizándose hasta hacer el ridículo.

Cuando se exhibió a su directora del Instituto de la Mujer, de nombre Martha Azucena Mendoza Molina, el alcalde dejó que los medios y las redes sociales la lincharan antes de salir a dar una explicación de por qué se llevó un vehículo oficial a los festejos del triunfo de la selección mexicana de fútbol.

Es más: nunca dio un comunicado al respecto.

Lo mismo sucede con la falta del vital líquido en las casas de los habitantes de Coquimatlán: no hay un aviso con antelación de que se cortará el suministro de agua potable ni tampoco una fecha para que regrese.

La respuesta del presidente municipal es, sencillamente, el desdén: no le importa lo que sufra el pueblo coquimatlense porque él es sólo el interino que llegó al cargo porque a su mejor amigo, a su compañero de fiesta, de alcohol, lo encarcelaron por un delito contra un menor de edad.

Luis Gerardo García Olivares es un presidente municipal ausente y sumamente indolente; él no gobierna ni tiene una agenda a favor del municipio: él sólo se divierte y utiliza los recursos disponibles para pasársela a todo dar.

Aunque su gestión ha sigo gris, un total fracaso, todavía hay voces en los medios que lo ven con posibilidades de reelegirse en el 2027 como presidente municipal, sin ver el desastre que hay en el municipio y sin tomar en cuenta que la policía se ha convertido en un grupo de mafiosos que extorsiona y viola los derechos humanos de los ciudadanos de Coquimatlán.

Total: Coquimatlán, hoy por hoy, está sin agua…y sin presidente municipal.