POR Luis Fernando Moreno Mayoral
El diputado Jesús Alberto Partida Valencia se volvió histérico en la última sesión del Congreso del Estado de Colima: sólo faltó que le escurriera espuma por la boca.
El legislador Jaime Sotelo García, con toda la serenidad del mundo, respondió al panista que era una irresponsabilidad acusar a todos los representantes de MORENA de ser narcopolíticos; como también lo era afirmar que todo el partido era narco terrorista.
“Vienen a decir eso (que en MORENA todos son narcos) porque saben que no hay consecuencias; saben que si le dijeran eso a alguien que sí se dedicara a esas actividades no lo harían”, expresó el diputado del Verde Ecologista en tribuna.
Y la respuesta del panista fue la típica del cobarde que se sabe al descubierto: victimizarse.
El bravucón que subió a tribuna a acusar a todos de ser narcos, de señalar que en MORENA están aterrorizados porque van a perder, de pedir el intervencionismo de los Estados Unidos, interpretó las palabras de Jaime Sotelo como una amenaza.
Qué hipócrita.
Aquí el único que amenaza a medios, que despotrica en contra de los críticos en programas donde se explota el morbo y se hace apología del delito, es Beto Partido: venir ahora a decir que lo amenazan porque a un narco no le diría en su cara que es narco es, simple y sencillamente, una manera de exhibir su cobardía.
Y volvió a sus frustraciones y fantasmas: dijo que no lo van a amedrentar con campañas de desprestigio ni con ataques de los medios que paga el gobierno del Estado.
Sobra decir que la reacción de los diputados, que escucharon sus palabras llenas de odio y ataques infundados, fue reírse por las locuras que gritaba, todo encolerizado, porque un solo medios fue capaz de sacarlo de sus casillas al exhibirlo como el payaso y fanfarrón que es.
¿A qué medios se refiere el diputado panista?
Ni siquiera tiene el valor de mencionarlos: sencillamente se vio como un desquiciado que ni sus compañeros de bancada ni del PRI le siguieron el juego.
La rabia que tiene contra PXPress es, sin embargo, fácil de entender: ante las críticas que hacemos en nuestras editoriales, en donde exhibimos su farsa y las mentiras que dice cada que habla, sus conocidos y compañeros le envían los enlaces de las columnas y se burlan de él, como el mismo medio al que acudió a insultarnos: en su cara le dijeron que era un diputado farsante.
Las amenazas nos tienen su cuidado: sólo sí vamos a dejar constancia de que cualquier cosa que nos llegara suceder responsabilizamos única y exclusivamente al diputado Jesús Alberto Partida Valencia, pues nos ha llegado información que en el barrio donde vive conoce a sujetos de mala reputación que, por unos cuantos pesos, pueden hacer lo que les indique.
Que quede documentado: el único político que ha llegado al extremo de utilizar recursos públicos para golpearnos, para amedrentarnos, para amenazarnos, es Alberto Partida.
Vergüenza debería darle que ni Sofía Peralta Ferro ni Mely Romero Celis, que hemos cuestionado duramente, han reaccionado así de cobarde y miserable como él: señal de que no sirve para el servicio público por ser un enano de estatura y de mente.
