POR Jorge Octavio González
Tremendo escándalo causó la denuncia de algunos padres de familia sobre un reto viral que se está haciendo en algunas escuelas de Colima.
El juego, porque hasta el momento sólo ha sido una broma sin consecuencias trágicas, consiste en que los alumnos van al baño y escriben en las paredes un mensaje aterrador con una amenaza en específico: ¡Mañana tiroteo; no vengan!
El objetivo, de acuerdo a lo que se ha visto en otros países, es evitar exámenes con la suspensión de clases; saben que una amenaza de este tipo activa los protocolos de emergencia que consisten, sin embargo, en salvaguardar la vida de los estudiantes y evacuar los planteles para evitar cualquier riesgo.
Primero lo primero: el reto viral lleva tiempo llevándose a cabo en otros países del mundo y tiene que ver con la validación de los adolescentes ante su grupo y ante las redes sociales; generalmente se trata de falsas alarmas que, ciertamente, generan caos en la escuela y la suspensión de clases temporales.
En Colima el fenómeno es nuevo y lo acaban de denunciar algunos padres de familia de la secundaria técnica #80, en Colima: dicen que han sido varias las ocasiones en que se han visto esas pintas en los baños de la escuela y que hasta un arma se introdujo al plantel.
Eso es lo que comentaron los mismos padres de familia; las autoridades competentes dicen otra cosa.
Niegan, por principio de cuentas, la introducción de un arma de fuego a la secundaria en vista de que no hubo ninguna denuncia formal al respecto; si la hubiera se habría actuado de inmediato y se habrían tomado las acciones pertinentes.
Sobre las amenazas del tiroteo, sin embargo, hay un hecho claro: los estudiantes, que vieron esos retos virales en otras partes del país y de México, simplemente quieren reproducir la broma para ver qué reacción hay entre sus compañeros y las autoridades.
Es normal que los padres de familia, al enterarse que están replicando este reto en las escuelas, reaccionen con miedo: es comprensible que teman por la integridad de sus hijos.
La cuestión es que este tipo de bromas, algunas de mal gusto, siempre han existido: en las épocas neoliberales, cuando el sistema educativo también era pésimo, los alumnos hacían cosas peores y los maestros y directivos no movían un solo dedo para castigar a los responsables.
Había un halo de impunidad para quien incurría en hechos lamentables porque el mismo sistema ocultaba todo.
Hoy ya no es así: si bien denuncian que la sub directora de la secundaria #80 les prohibió que hablaran del asunto con sus padres, es alentador que los adolescentes no se queden callados y cuenten a sus papás lo que sucede en sus escuelas.
Fue de esa manera que nos enteramos que en la secundaria número 80 van varias veces que han escrito amenazas de ataques armados en el plantel, sin llevarse a cabo; también nos enteramos de parte de la SEP que han sido cuatro las escuelas en Colima que han tenido este tipo de problemas, en donde se han activado los protocolos y se han llamado a los padres para que hablen con sus hijos.
La actitud de los menores de edad en las escuelas, sobre todo en primaria y secundaria, parte de lo que ven en casa y el entorno en el que se desenvuelven; descargar la responsabilidad en los maestros sobre los alumnos que escriben las amenazas de tiroteo es, sin lugar dudas, no tener criterio.
Un maestro, aunque eso se haya hecho en el pasado, no puede imponer castigos severos a los estudiantes ni golpearlos; hoy en día eso generaría un escándalo y el profesor podría perder su trabajo.
Aunque hasta el momento sólo haya sido una broma, porque nunca han cruzado esa línea, lo cierto es que no se debe tomar el asunto a la ligera: es necesario hablar con los hijos y explicarles que ese tipo de acciones no sólo provocan miedo entre los padres y los maestros, sino que puede influenciar a que alguien más sí actúe y después estemos lamentando una tragedia.
