Virgilio se quedó solo por traicionero y ambicioso

POR Jorge Octavio González

Virgilio Mendoza Amescua, cansado de que le restrieguen todos los días en la cara que Rosa María Bayardo Cabrera lo supera dos a uno en todas las encuestas que se han publicado en los medios de comunicación, salió a decir que el Verde Ecologista solicitó una medición y que salió empatado con la presidenta de Manzanillo con licencia.

A diferencia de los estudios de opinión que favorecen a Rosi Bayardo, que no son dos ni tres ni cinco sino como diez, el senador del PVEM ni siquiera se atrevió a mostrar la encuesta que le da un empate con la más aventajada aspirante a la gubernatura del Estado por el oficialismo.

La conferencia de prensa que dio este martes, en donde no dijo nada nuevo, sólo evidencia la desesperación de Virgilio Mendoza por saberse aislado y marginado del proceso electoral del 2027: en algún momento se sintió con las ínfulas de disputarle la decisión a la gobernadora de elegir a su sucesora; ahora no le quedó de otra más que admitir que irá solo en la búsqueda del gobierno de Colima en los próximos comicios.

El ex alcalde de Manzanillo, cuando cedió ante José Ignacio Peralta Sánchez para que éste fuera el gobernador en el 2015, pactó que en la próxima elección le tocaba a él; el problema es que seis años más tarde la ola morenista invadió todo el país y Colima se vistió de guinda con Indira Vizcaíno a la cabeza.

Pero Virgilio Mendoza siempre creyó que le debían la gubernatura y por eso decidió aliarse con la gobernadora del Estado: pensó que en el 2027 le cederían la candidatura del oficialismo para cobrar la gubernatura como si fuera una casa que se hereda.

En todo caso quien le debe la candidatura a gobernador es Ignacio Peralta y el PRI: a ver si es capaz de ir con los dirigentes local y nacional a exigirles que le cumplan el pacto que hizo con el ex gobernador más cuestionado por dejar las arcas vacías a seis meses de abandonar el gobierno del Estado.

Y a ver si es capaz de ir con los panistas y decirles a los seguidores y financiadores del presidente municipal de Colima que deben sumarse a su proyecto porque le deben la gubernatura; lo más seguro es que lo manden a volar al cachetón del puro con sus sueños húmedos.

La molestia de Virgilio Mendoza es notoria: como bien lo dijo en la conferencia del martes, en el 2027 será la última oportunidad que tenga de buscar la gubernatura de Colima; en seis años más será un cartucho quemado que estará en desventaja ante la nueva camada de políticos que surjan en el escenario local.

Los colimenses no tenemos la culpa de que haya sido tan cobarde como para haberse bajado de la candidatura y dejarle el camino libre a Nacho Peralta; no tenemos la culpa de que desde siempre haya sido un corrupto que, con expedientes y fotografías en mano, se haya asustado y anunciado en cuestión de días que declinaba su aspiración a la gubernatura en el 2015.

Si bien el 2027 será la última oportunidad que tendrá de buscar la gubernatura de Colima, cuando tuvo su oportunidad en el 2009 y en el 2015 la desaprovechó por componedas que hizo con el viejo sistema, esperando que en algún momento lo recompensaran con el gobierno del Estado.

Todavía en la conferencia de esta semana, donde reiteró que irá solo como candidato del Verde Ecologista de México, Virgilio Mendoza hizo señalamientos en contra de Rosa María Bayardo Cabrera y se atrevió a decir que el 70% de los colimenses quiere un cambio, señalando que las mediciones que se han hecho no favorecen a la gobernadora Indira Vizcaíno.

Hasta el último momento el senador mostró su verdadera cara: es un traidor y un oportunista que nunca podrá cumplir su sueño de ser gobernador de Colima y enriquecerse aún más, tal y como también se le fue la oportunidad al septuagenario Arnoldo Ochoa González, que en cada elección presionaba para ser el candidato, pese a que quedó demostrado que no ganaría por su pasado corrupto y por tener el carisma de una piedra.

Virgilio Mendoza, como Arnoldo Ochoa, debe agradecer al sistema que puede estar en libertad y no pagar por las corruptelas que le han documentado desde la primera vez que fue presidente municipal de Manzanillo.