POR Jorge Octavio González
Virgilio Mendoza Amescua insiste en que no participará en el proceso interno de MORENA si no hay reglas claras; lo dice con la certeza de que perderá cualquier medición que hagan entre él y Rosa María Bayardo Cabrera.
El senador del Verde Ecologista, partido parasitario que votó en contra de reducir el financiamiento oneroso a los institutos políticos, sólo está siguiendo la línea de Manuel Velasco Coello —como el buen sobrino que es del chiapaneco— para terminar de dinamitar una alianza que ya se rompió desde hace mucho.
En Colima, sin embargo, los oficiosos que le siguen el juego a Virgilio Mendoza piden que el ex panista sea el candidato del oficialismo por una sola vía, a falta de aceptación popular: a través de una negociación entre los dirigentes nacionales de la alianza y Palacio Nacional.
Si el senador de la República desconfía del proceso interno de Movimiento de Regeneración Nacional, método por el cual salió electa la hoy gobernadora Indira Vizcaíno, es por una simple y sencilla razón: sabe que no tiene posibilidades de medirse contra la presidenta municipal de Manzanillo.
De ahí que, mediante Arturo Escobar y Vega, pidiera en su visita a Colima que se investigue el origen de los recursos que se están utilizando para promover la campaña de Rosi Bayardo por toda la entidad; incluso fue más allá y dijo que las autoridades electorales deberían cancelarle la posibilidad de competir en la contienda electoral del 2027.
El coordinador nacional electoral del Partido Verde Ecologista de México dijo lo anterior ante la complacencia y aprobación del senador Virgilio Mendoza y la diputada federal Gabriela Benavides Cobos.
La figura de los coordinadores estatales del comité de defensa de la cuarta transformación, que serán nombrados en junio de este año, es algo que no le gusta a Virgilio Mendoza; sabe que quien sea nombrado en el cargo será en automático el candidato del oficialismo a la gubernatura del Estado.
En alguna entrevista, en efecto, el senador del Verde Ecologista propuso que se replique, para el caso de Colima, la elección interna que se llevó a cabo para nombrar al candidato a la presidencia de la República.
La incongruencia es más que manifiesta: el mismo José Gerardo Fernández Noroña, cuando resultó electa Claudia Sheinbaum Pardo, dijo que todos los que se habían inscrito en el proceso sabían a qué iban, demeritando las voces críticas que denunciaron inconsistencias y ventajas para quien es hoy la presidenta de México.
En Colima sería lo mismo: el oficialismo local y el nacional, como lo ha convalidado la propia presidenta de la República, tiene en Rosa María Bayardo Cabrera a la candidata de la estructura de MORENA; el proceso interno sólo sería el método de validación de su eventual candidatura para competir por la gubernatura del Estado en el 2027.
Y eso lo sabe Virgilio Mendoza: por eso quiere que la designación venga de una negociación entre unos cuantos burócratas de la Ciudad de México porque se sabe muy abajo en las encuestas que ponen como puntera a la presidenta municipal de Manzanillo.
Virgilio Mendoza Amescua ha enviado señales de querer aliarse con la oposición para las elecciones venideras:
Primero lo hizo con el PRI y con el PAN, hasta que se dio cuenta que no sería el candidato, porque esa posición ya está definida en la persona del alcalde de Colima; ahora lo hace con Movimiento Ciudadano, pero de ninguna manera lo aceptarían Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro, que se la pasaron dos trienios golpeando al senador con la tarjeta American Express y con todas las corruptelas que se cometieron en su administración y en la de Gaby Benavides.
A Virgilio Mendoza no le quedará de otra más que ir solo, como en el 2021.
