POR Jorge Octavio González
Lo de que no tiene quien le escriba no es del todo cierto: Virgilio Mendoza tiene a su servicio a varios mercenarios que lo quisieran en la gubernatura de Colima en el 2027.
El senador de la República, que tiene el ego más grande que el Monte Everest, logró cooptar a comunicadores que han llegado a ser considerados vacas sagradas del periodismo: bien comentaristas en la radio, bien columnistas de periódicos impresos, bien dueños de medios de internet.
Hoy, que solo se relegó del proceso interno de Movimiento de Regeneración Nacional, espera que la inversión realizada dé resultados: pero ya vio que no.
Salvo dos o tres que están con él, pero cuyo Plan A es un presidente municipal de oposición, los demás tienen contratos con el gobierno del Estado y con el ayuntamiento de Manzanillo; por supuesto que no los perderán por casarse con el proyecto del senador del Verde Ecologista de México.
Pero en fin: Virgilio Mendoza tiene todo el derecho de corromper a comunicadores como los medios tienen todo el derecho de firmar contratos con otros entes de gobierno además de él.
Lo que ya no podrá evadir es la etiqueta de traidor al movimiento que lo arropó para ser senador de la República y darle carpetazo a las denuncias que tiene en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción: ha cuestionado al secretario general de Gobierno, ha criticado a Rosa María Bayardo Cabrera, ha dicho que no confía en el método de selección de candidatos en MORENA y ha ordenado a sus mercenarios que ataquen a la gobernadora del Estado.
Su egocentrismo, al grado de decir que él sólo se entiende con la mandataria estatal y no con sus colaboradores, lo retrata de cuerpo entero: Virgilio Mendoza es un sujeto enfermo de poder que en realidad cree que el sistema y los colimenses le deben la gubernatura por haberse hecho a un lado en el 2015 y hacer campaña de brazos caídos en el 2021.
Pero nadie le debe nada: él solo se bajó por corrupto y miedo a ser encarcelado.
Al no inscribirse en el proceso interno de MORENA, como sí lo hicieron Joel Padilla Peña y Gricelda Valencia de la Mora, Virgilio Mendoza Amescua perdió toda oportunidad de ser candidato del oficialismo a la gubernatura de Colima en el 2027.
Ahora sólo le queda ser candidato del Verde Ecologista al gobierno del Estado o buscar una alianza con la oposición, lo que no sería raro dado que ha actuado en esta administración más como opositor que como aliado del oficialismo: además sus grandes amigos y compañeros de lucha son ex gobernadores del PRI y políticos acusados de corrupción.
La opción de ir en alianza es inviable: su enorme ego le impide sumarse a alguien más.
Sólo le queda ir como candidato a gobernador por el PVEM: a ver si así demuestra tener más de 100 mil votos, como sus biógrafos a sueldo lo repiten a cada instante.
Ahora sí, sin alardeo, se sabrá el verdadero valor de Virgilio Mendoza.
