POR Jorge Octavio González
Virgilio Mendoza, en una de sus conferencias de prensa, enlistó tres cualidades que debía tener el candidato de la mega alianza de oposición a la gubernatura de Colima.
El primero era la competitividad, el segundo haber demostrado saber gobernar y el tercero haber administrado los recursos con eficiencia.
El senador de la República, con el egocentrismo que le caracteriza, asumió que él cumple con las tres características para encabezar la candidatura a gobernador; de ahí que a su ver y entender los demás aspirantes no llegan ni siquiera a dos.
Sobre la administración de los recursos hay denuncias sobre su paso las dos veces que fue presidente municipal de Manzanillo: en estas páginas hemos dado a conocer infinidad de ejemplos.
Pero no nos detengamos en lo que sucedió hace más de 20 años.
Centrémonos en cómo administró los recursos del Partido Verde Ecologista de México mientras fue el dirigente estatal y dueño de la franquicia en Colima.
El Instituto Nacional Electoral, de acuerdo a la síntesis publicada esta semana en el Diario Oficial de la Federación (DOF), sancionó al PVEM en Colima por malos manejos de los recursos durante el 2024: gastos sin sustento documental, omisiones en los avisos de contratación y registros contables realizados fuera de los plazos legales.
La sanción más reciente, según la resolución INE/CG94/2026, asciende a 154 mil 224 pesos; sin embargo, en el expediente se revela que el partido acumulaba tres sanciones anteriores con saldos pendientes por liquidar de 790 mil 410 pesos, sumando en total 944 mil 634 pesos.
Virgilio Mendoza, que renunció a la dirigencia estatal del Verde Ecologista de México en Colima, no renunció al partido; esto significa que se quedará a solventar las irregularidades y asumirá la responsabilidad de las deudas que generó por tener una pésima administración de los recursos.
¿Dónde está el experto en administrar los dineros del pueblo? En su mente, por supuesto.
Y esto demuestra que, además de no ser competitivo porque todas las encuestas las perdía dos a uno frente a Rosi Bayardo, Virgilio Mendoza tampoco es un buen administrador, pero mucho menos demostró ser buen gobernante: sus dos administraciones en Manzanillo fueron un caos y reinó el crimen organizado.
A estas alturas, sin embargo, el senador de la República ya no compite por la gubernatura; ahora está mendigando que le den al menos Manzanillo para no vivir en el error.
Y allá la oposición si le regalan la joya de la corona.
