POR Bibiano Moreno Montes de Oca
Su nombre es Enrique de Jesús Ochoa, pero ha pasado a formar parte de la galería de personajes famosos de Colima por su apodo de El Buki mayor, que al final se redujo a El Buki, en homenaje al cantante romántico Marco Antonio Solís, quien sobresalió en solitario del grupo que se conoció por el nombre artístico de Los Bukis. Por eso, al principio, era El Buki mayor; más tarde, quedó simplemente en El Buki. Ambos –el cantante y el emblemático priista— habían destacado por méritos propios.
Así, El Buki de Colima –con cierto aire físico con su contraparte el cantante— se convirtió en todo un personaje con el transcurrir de los años, al grado de ser en la actualidad referencia obligada cuando se trata de citar a un militante leal en las filas del PRI. Por supuesto, no siempre sale a relucir su famoso apodo por motivos nobles, sino por meras razones de oportunismo político. Algunos que lo conocieron en sus tiempos de priistas, pero ahora convertidos en mercenarios al servicio del PAN, con frecuencia lo citan con ánimo revanchista.
Es muy frecuente que esos ex militantes del PRI, ahora al servicio del PAN —los vocerdos del panismo—, empleen a El Buki para atacar a algún dirigente priista, al echar mano de la trillada frase que tiene un doble propósito chingativo: “Eso hasta a El Buki le hubiera salido mejor”. O sea: no le conceden mucha capacidad intelectual, cuando en realidad Enrique de Jesús Ochoa es un personaje con una inteligencia excepcional. (Si no se le han dado mejores oportunidades no es por falta de capacidad, sino porque los dirigentes que han pasado por el CDE del tricolor no lo supieron valorar en su justa dimensión).
En una ocasión, durante un desfile con motivo del Día del Trabajo, uno de esos imbéciles a los que hoy conocemos como chairos (los chairos, cabe aclarar, no sólo pertenecen a la que se conoce como izmierda, sino que también se les encuentra en la podrida ultraderecha que apoya actualmente la candidatura del senador Jorge Luis El Rey de chocolate Preciado Rodríguez), le gritó al pasar junto a él:
—¡Pinche ratero!
El Buki detuvo el paso, encaró al sujeto que le lanzó el grito y le dijo:
—A ver, cabrón, ¿te he robado algo?
—No, pero… –titubeó el chairo, sin saber qué más decir ante el reclamo.
Con eso fue más que suficiente: El Buki continuó su marcha en el desfile. Pero hay otras historias que pintan de cuerpo entero al famoso personaje priista (más conocido, por cierto, que la secretaria general actual, que en su casa la conocen muy bien), como la historia que no hace mucho publiqué en esta columna de culto, a propósito de la diferencia de personalidades de los Ladino, padre e hijo, que son los parientes políticos que nuestro personaje tiene en el PAN.
La anécdota se refiere al ya desaparecido Luis Ladino Cosío, padre del pomposo diputado Luis Humberto Ladino Ochoa, que se tomaba la vida sin tantas complicaciones. Una vez, en el portal Medellín al que en los últimos tiempos acudía a tomar café, se toparon don Luis Ladino y El Buki. El primero, alzando los brazos con las palmas de las manos al frente, le dijo al segundo con su característico tono festivo:
—Mira, Buki, tengo las manos limpias.
—Sí, cabrón, pero porque nunca has trabajado –reviró El Buki.
Todos los ahí presentes, que acompañaban en la mesa al panista cafetero, se arrastraban de la risa por la respuesta. El que más festejaba la ocurrencia, por supuesto, era el propio don Luis Ladino. Pero era porque no se tomaba la vida tan en serio, en contraste con el ojetazo que resultó el hijo.
Todo lo anterior viene a cuento por el meme que circuló recientemente en las redes sociales con motivo de la guerra sucia emprendida por el PAN en contra del precandidato tricolor a la gubernatura del estado, Nacho Peralta Sánchez, donde aparece El Buki saludando al postulante. La imagen de ambos personajes, pues, es utilizada por el panismo para golpear al ex alcalde capitalino, como parte de la campaña de respeto (ajá) prometida cínicamente a los colimenses por El Rey de chocolate Preciado Rodríguez.
Es obvio que ese meme —generalmente resultan ofensivos para el personaje al que está destinado— molestó a El Buki, quien de inmediato, a título personal, subió un breve video a las mismas redes sociales para enviarle un “afectuoso saludo” al autor que se burla de él y de Nacho Peralta. El que haya visto el video habrá de coincidir conmigo –menos, claro está, los panistas— que El Buki no pudo haber empleado un mejor lenguaje diplomático para responderle al chairo que subió el pinche meme.
*Columna publicada el 28 de noviembre de 2015.
