Un fallo justo*

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

Tras un pleito que inició desde marzo del 2004, finalmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) falló este miércoles a favor de la revista cultural Letras Libres en el litigio que sostenía con directivos del periódico La Jornada, que demandaron a la primera por un artículo en el que se relaciona al diario mexicano con una publicación que tiene nexos con la organización terrorista –hoy en receso— vasca ETA.

El motivo del pleito se originó a raíz de un artículo que publicó Fernando García Ramírez, a la sazón subdirector de la revista Letras Libres, bajo el título de “Cómplices del terrorismo”. Esto fue en el número correspondiente a marzo del 2004. En el breve texto el autor hace notar que La Jornada sostiene relación con el periódico Gara, que es el brazo político de ETA.

En su oportunidad, el articulista García Ramírez no hizo otra cosa que inferir que, si La Jornada sostenía una relación con Gara, que está ligada a ETA, luego entonces era cómplice del terrorismo que practicaba –hasta hace poco en que dijo adiós a las armas— la citada organización. Posiblemente haya sido una conclusión apresurada, pues no por tener alguien una relación profesional con determinada empresa se es necesariamente su cómplice.

No obstante, la conclusión del articulista García Ramírez pudo haber sido echada por los suelos con argumentos de peso por parte de la directora de La Jornada, Carmen Lira. Al final de cuentas, al haber periodistas en ambos lados de la trinchera, las diferencias sobre el caso –políticas e ideológicas— se podrían dirimir también periodísticamente, como cabría esperar.

No fue así: lejos de haber entablado una polémica de altura, como el caso lo ameritaba, la estalinista Carmen Lira procedió por la demanda “por daño moral” en contra del periodista y la revista de la que era subdirector, independientemente de haber hecha pública una réplica desmesurada por el “atrevimiento” de catalogar a La Jornada como “cómplice” de la terrorista ETA.

(Otro punto a favor de la presunta complicidad de La Jornada con el brazo político de ETA lo representa el hecho de que un sujeto de nombre Josetxo Zaldúa, coordinador general de información del periódico de circulación nacional, tiene dos procesos abiertos en España por terrorismo. ¿Así o más claro?).

El punto culminante de la argumentación para calificar de “cómplice” a La Jornada con ETA fue el ocultamiento que ese diario hizo del acuerdo que sostenía desde hacía tiempo con Gara (insisto: que es el brazo político de ETA), cuando que con otros sí se hizo del conocimiento público, pues vestían mucho; por ejemplo, con el británico The Independent y con el francés Le Monde.

Bueno, no hubo polémica sino demanda penal y civil de parte de La Jornada en contra de Letras Libres, es decir, los directivos del diario no sólo buscaban meter a la cárcel al articulista y al socio mayoritario de la revista cultural, Enrique Krauze, sino que, encima, pretendían que les pagaran una indemnización por el “daño moral” que se les había infligido.

O sea: los directivos de La Jornada, comenzando por la propia directora Carmen Lira, enseñaron el cobre al exhibirse ante la opinión pública en general como unos intolerantes, represores y centaveros, pues también esperaban que les cayera un dinerito extra a las finanzas del diario. Como quiera que sea, los magistrados de la SCJN le dieron palo a los delirios represivos de La Jornada, al fallar a favor de la revista  Letras Libres.

De hecho, fueron cuatro los ministros de la SCJN los que le dieron el gane a la revista Letras Libres en su litigio con el diario La Jornada, a saber: Arturo Zaldívar, José Ramón Cossío, Olga Sánchez Cordero y Rafael Prado. El único ministro que votó a favor del periódico que dirige la estalinista Carmen Lira es un tal Guillermo Ortiz Mayagoitia.

Desde esta columna de culto aplaudo la sabia decisión de los ministros de la SCJN, que es justa, sensata, ética y responsable, pues representa un fuerte revés para todos aquellos que, aunque diciéndose periodistas, pretenden intimidar a los colegas a los que no son capaces de vencer, en buena lid, en el terreno del debate y de las ideas.

No siempre ha tomado las mejores decisiones la SCJN, pero es evidente que en este caso su juicio resultó impecable al poner en su lugar a los periodistas estalinistas que creen que ellos sí pueden decir lo que se les pegue la gana, pero le regatean ese derecho a los demás. Así, La Jornada viene a ser el último reducto del periodismo estalinista que aún se practica en nuestro país.

Pero en Colima hay otros que también practican el periodismo estalinista: se la quieren hacer a todo mundo, pero no que se las hagan a ellos. Ya habrá tiempo también para que sean puestos en el lugar que se merecen.

*Columna publicada el 24 de noviembre de 2011.