Sofía Primera

POR Jorge Octavio González

En las cabalgatas de Villa de Álvarez quedó claro una cosa: nadie conoce a Sofía Peralta Ferro.

O al menos eso se desprende del video que publicó PXPress el viernes 6 de febrero, cuando dieron inicio las fiestas charrotaurinas de Villa de Álvarez: exceptuando a los bots con perfil restringido y empleados de la diputada, nadie más sabía quién era ella.

Tampoco refirieron nada positivo que haya hecho en el Congreso del Estado; lo más que se dijo de ella es que es una legisladora sin oficio ni beneficio y que no ha presentado propuestas a favor del pueblo de La Villa.

En sus redes sociales, sin embargo, hay pura banalidad: hay selfies, hay fotos con los poderosos, pero no hay una sola acción que beneficie a quienes le dieron el voto en las pasadas elecciones.

Hoy quiere ser candidata del PAN a la presidencia municipal de Villa de Álvarez, pero también quiere lo mismo Julia Jiménez Angulo; en este caso en particular quien la lleva de ganar es la diputada Sofía Peralta Ferro gracias a la influencia del verdadero dueño del partido en la entidad.

Pero eso no significa que vaya a ganar el proceso electoral; para eso le falta mucha experiencia y talento, virtudes que, en efecto, no posee ni tantito.

El pasado viernes, en el trayecto de Sofía Peralta en las cabalgatas, siempre se le vio encapsulada por una serie de sujetos —los conocedores le llaman caballerangos— que, ciertamente, estaban en todo momento a su lado para que a la diputada no se le fuera a acercar alguien del populacho.

El rostro duro, serio, no lo podía disimular: Sofía Peralta no disfrutaba el paseo a caballo.

Sofía Peralta cabalgaba entre la gente como si fuera Sofía Primera, no como una diputada que quería ser vista en uno de los festejos con más reflectores en Villa de Álvarez; se desplazaba como si ya tuviera en la bolsa la candidatura y sólo fuera cuestión de trámite su ascenso a la presidencia municipal.

El ego y la soberbia son malas consejeras: por sentirse en la silla muchos se fueron de bruces y perdieron de manera estrepitosa.

Este lunes la diputada realizó una conferencia de prensa para presentar una propuesta que, si no fuera en serio, pasaría como un chiste genial: quiere que en el sistema educativo de Colima se impartan clases sobre todo lo relacionado a las fiestas charrotaurinas de Villa de Álvarez.

Y aunque las tradiciones de los municipios son vastos y ricos, como las de Villa de Álvarez, no se trata sólo de presentar una propuesta para que se impartan de manera obligatoria clases en las escuelas públicas; hay muchas cuestiones más de fondo, como el personal docente que imparta las clases, el plan de estudios, así como salarios, horarios, etcétera.

La escuela pública en Colima y en México está en crisis: hay poco personal, los pagos no llegan a tiempo porque son federalizados y existen muchas carencias en cuanto a infraestructura educativa.

La propuesta podría ser atendible si no fuera porque hay un fondo político: Sofía Peralta quiere dejar en el colectivo social la percepción de que ella personifica los valores y las tradiciones de las fiestas de Villa de Álvarez…¡porque justamente quiere ser presidenta municipal de La Villa!

La diputada cree ir en caballo de hacienda en su aventura por ser presidenta municipal; lo que ignora es que de tanto pegarle al animal para que corra a toda velocidad lo puede terminar cansando y dejarla a la mitad del camino.

En lugar de acelerarse, podría esperar a adquirir más experiencia; podría ser más empática y menos indolente.

Tiene toda la vida por delante.