POR José Luis Santana Ochoa
El mismo día del amor y la amistad, 14 de febrero de 2025, que fue emitida orden de aprehensión en contra de Hernán Bermúdez Requena, Secretario de Seguridad Pública en el gobierno del priista converso al morenismo Adán Augusto López Hernández, por pertenecer al cártel “La Barredora” y ayudarle a robar combustible en Dos Bocas, se les peló hacia Panamá para continuar su huida rumbo a España y desde allá a Brasil donde supuestamente se encuentra a la fecha.
Si la justicia logra echarle o no el guante al prófugo Bermúdez Requena, es lo de menos, lo importante es asegurarse de que su cómplice y encubridor, la ex corcholata presidencial morenista López Hernández, quien dejara a su estado sumido en la violencia, no se vuelva ojo de hormiga. Y es que en la misma lógica 4T de que el expresidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, supo de las malas andanzas de su Secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna y lo encubrió, forzosamente Adán Augusto toleró sin hacer gestos que su colaborador siempre anduviera en malos pasos.
A diferencia de las acusaciones que la 4T lleva siete años haciéndole a Calderón Hinojosa por haber solapado a García Luna, en el caso Adán Augusto López Hernández- Hernán Bermúdez Requena la cuña apretará más fuerte porque viene del mismo palo rosa morada, nada más ni nada menos que del propio gobernador tabasqueño, Javier May Rodríguez; y de su Secretario General de Gobierno, José Ramiro López Obrador, hermano de ya saben quién.
Los involucrados en el Lópezgate, esta vez, no pueden alegar que todo es obra de los conservadores, neoliberales, hijos de Salinas, nietos de Porfirio Díaz y bisnietos de Maximiliano, traidores a la patria y enemigos de la 4T, porque el problema es familiar. Como no hay mal que por bien no venga, de entrada, la mejor presidenta con “a” del mundo, Claudia Sheinbaum Pardo, queda liberada de la piedra en el zapato que para ella ha sido Adán Augusto.
Hasta ahora, Adán Augusto López Hernández ha callado como momia ante las graves acusaciones que le ha dirigido el gobernador morenista de Tabasco Javier May Rodríguez responsabilizándolo de la ola de violencia en el Edén tabasqueño propiciada por los nexos criminales de quien con Adán Augusto se desempeñó como Secretario de Seguridad Pública: Hernán Bermúdez Requena.
Adán Augusto López puede seguir durmiendo a pierna suelta sabiendo que la mejor presienta con “a” del mundo, Claudia Sheinbaum Pardo, le ha asegurado que, por parte de su gobierno, no hay ninguna investigación contra él. “No, no se ha iniciado de parte del gobierno, no se ha pedido ninguna investigación. Y que el Gabinete de Seguridad explique cómo es que esta persona (Hernán Bermúdez Requena) está siendo buscada y tiene una orden de aprehensión, y cómo fue este proceso”. ¡No pos’ sí!
El senador del Partido Verde Ecologista de México, Jorge Carlos Ramírez Marín, resultó ser más papista que el Papa al sentenciar inapelable que “Adán Augusto López no puede ser responsable por lo ocurrido con quien fuera Secretario de Seguridad en su periodo como gobernador de Tabasco”, como sí lo fue el ex presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa respecto a su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. En vano intento de defender lo indefendible, Ramírez Marín alega que ”el hecho de que (Hernán Bermúdez Requena) haya sido funcionario de una administración (la estatal de Tabasco encabezada por Adán Augusto López Hernández) no implica que no haya podido engañar a todos”, y todos son todos, empezando por el exgobernador López Hernández, inocente palomita a la que engañó su malvado ex Secretario de Seguridad Pública.
EL ACABO
“Las autoridades mexicanas están aterradas (…) Los cárteles tienen un control tremendo sobre México, sobre los políticos y sobre las personas que resultan electas”, acusa sin presentar las pruebas de rigor, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, quien amenaza con intervenir para imponer el orden y devolverle al pueblo bueno la seguridad y la paz perdidas. ¡No pos’ sí!
