POR José Luis Santana Ochoa
El proceso electivo interno que el Frente Amplio por México llevó a cabo para la nominación de su candidata Xóchitl Gálvez a la presidencia de la República 2024-2030, en sus siete etapas, inició en julio de 2023 para concluir el 3 de septiembre del mismo año, dos meses en los que ella, Santiago Creel Miranda, Beatriz Paredes Rangel, Enrique De la Madrid Cordero y Miguel Ángel Macera Espinosa tuvieron la oportunidad de encontrarse con militantes de los tres partidos políticos que lo conformaron: Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, para promover entre ellos sus legítimas aspiraciones de ser nominados candidatos y proyectarse hacia Palacio Nacional.
El mismo ejercicio electivo interno podría llevarse a cabo para elegir a los candidatos a gobernadores de la muy probable coalición electoral opositora como la que en Colima se conformó para las elecciones de 2021 y llevó de candidata a la priista Mely Romero Celis respaldada también por el PAN y el PRD. El ejercicio que podrán llevar a cabo a finales del próximo año 2026 le ayudaría a la eventual coalición opositora PAN-PRI-MÁS a posicionarse ante los electores como tal y a placear suficientemente a sus prospectos como lo son los alcaldes de Colima y Villa de Álvarez, Riult Rivera Gutiérrez y Esther Gutiérrez Andrade, respectivamente, de manera especial, en el Segundo Distrito Electoral Federal.
Desde luego que podría haber otros cuadros priistas que pararan la mano para ser considerados aspirantes a candidatos a gobernador, pero la carta fuerte del PRI sigue siendo hasta ahora la alcaldesa villalvarense Esther Gutiérrez Andrade. En el PAN no hay nadie más con zancas de jinete que el alcalde capitalino Riult Rivera Gutiérrez, para la carrera por la gubernatura 2027, y nadie es nadie.
Un tercer o un cuarto partido político que llegara a sumarse a la coalición prianista tendría igual oportunidad de participar con su abanderada o abanderado en el mismo ejercicio electivo interno del que surgiría la mujer o el hombre con la misión de conquistar Casa de Gobierno y Complejo Administrativo con los votos ciudadanos que el primer domingo de junio de 2027 reportarán las urnas.
Si bien el Partido Movimiento de Regeneración desde hace cuatro años invistió candidata a la gubernatura de Colima 2027-2033 a la alcaldesa de Manzanillo, Rosa María Bayardo Cabrera, también podría montar un certamen interno con un par de damas morenas más y algún caballero del mismo color, para legitimar la decisión ya tomada a favor de Burbuja. Así, todo mundo andaría metido en el ambiente preelectoral en poco más de un año, allá por el otoño de 2026, distractor que le quitaría presión a la gobernadora y a sus funcionarios en la etapa final de su muy complicado sexenio.
EL ACABO
Los verdaderos opositores a la 4T-II en cada uno de los diez municipios del estado deberán estar puestos y dispuestos a darse mejores gobiernos, integrarse entre ellos por encima de colores y siglas partidistas supuestamente de oposición que, más que probado está, solamente sirven para que el voto ciudadano de la inconformidad se disperse, y que todo siga en las mismas manos.
Sin esperar a que las candidaturas a gobernador o gobernadora se definan, armeritenses, colimenses, comaltecos, coquimatlenses, cuauhtemenses, ixtlahuaquenses, manzanillenses, minatitlenses, tecomenses y villalvarenses, pudieran aplicarse desde ahora a reclutar a sus paisanos o paisanas que quieran ver como sus alcaldes o alcaldesas a partir del 15 de octubre de 2027. En sus manos está, y no en las de los dueños de las franquicias partidistas, darse las autoridades que tengan a bien elegir. Nada más pero tampoco nada menos.
Si no se ponen las pilas aplicándose en serio y a fondo a ejercer su derecho ciudadano a tener mejores servidores públicos de elección popular, luego que no se quejen ni se lamenten. Advertidos están. ¡De nada!
