POR Jorge Octavio González
Es regla general: en Colima los políticos aborrecen las críticas y tienen la piel muy sensible.
Sean del partido que sean: del PRI, del PAN, de MC, del Verde Ecologista, del PT y hasta de MORENA.
Nadie se escapa: todos desearían vivir en una dictadura en donde nadie los critique.
Estos días, después de dos o tres semanas que varios medios se han quejado de recibir ataques a sus páginas, también le tocó a PXPress: reportes falsos por derechos de autor han dado como resultado la eliminación de contenidos que, por supuesto, no son plagiados a nadie.
Así eliminaron, al parecer, a tres medios de comunicación que tienen en común criticar al oficialismo; también les hicieron reportes por derechos de autor que, ciertamente, tampoco eran reales.
¿Y a PXPress por qué?
Porque a algunos políticos de la oposición no les gusta lo que decimos aquí: no toleran la crítica, por más sustentada que esté, porque no está en su ADN el respeto a la libertad de expresión y a la diversidad de las ideas.
Por supuesto que los principales sospechosos son los diputados del PRI y el PAN: el principal es el fantoche, que hasta el bigotito de Hitler se dejó para entrar en su papel, Jesús Alberto Partida Valencia, que ha amenazado públicamente a periodistas con divulgar sus contratos con gobiernos de MORENA para que no se vuelvan a meter con él.
Beto Partida, un enano con ínfulas de grandeza, capaz de difamar e insultar a los medios en programas de internet, puede llegar hasta donde quiera con tal de acallar a los medios que no le gustan.
Hace días, en medio de la eliminación de varias páginas de medios de comunicación, el diputado habló muy ofendido e indignado de la censura del gobierno en contra de los medios que no se alinean; el problema es que no hace lo propio cuando un medio que lo critica sufre las represalias de los malos políticos que prefieren amedrentar y amenazar que tolerar los señalamientos.
El panista es un hipócrita e intolerante: se solidariza con los medios que publican lo que a él le gusta, se dice un defensor de la libertad de expresión, pero se pone a despotricar en contra de los medios que lo cuestionan; no concibe que haya medios libres que no se doblegan ante sus amenazas y vulgares ataques que tienen como objetivo que desistamos de cuestionarlo.
Eso no va a pasar: así como a Sofía Peralta Ferro, a Arnoldo Ochoa González, a Margarita Moreno, a Griselda Martínez Martínez, a Martha Zepeda del Toro, al alcalde Luis Gerardo García Olivares, a Virgilio Mendoza Amescua, Beto Partida no le gusta la prensa libe; ellos quieren una prensa crítica, sí, pero con sus enemigos políticos.
Si creen que eliminando la página PXPress golpean al gobierno del Estado están equivocados: a ellos no les interesa si estamos activos o no; ellos pueden hacer uso de cualquier otro medio para difundir su información e incluso el golpeteo a sus rivales políticos.
Lo que sí van a provocar es que nuestra crítica, si pensaban que era dura, se redoblará y será aún más letal: a todos los que están en la lista, sepan que de ahora en adelante los cuestionamientos no serán suaves.
Advertidos están: luego no se digan sorprendidos ni salgan a llorar.
Alberto Partida Valencia es el principal sospechoso de esos cobardes y miserables ataques a PXPress con reportes falsos: cómo no lo va a ser si ya amenazó a los medios con exhibir sus contratos y se puso a despotricar contra este medio en un programa de internet caracterizado por extorsionar políticos y ser financiado por una cadena hotelera de dudosa reputación.
Incluso cuando Beto Partida despotricaba contra nosotros y sacaba espuma por la boca mientras amenazaba con divulgar los contratos de los medios con los gobiernos de MORENA, el sujeto que tenía a un lado hasta se apenó porque él sí tiene convenios con gobiernos del oficialismo y obedece una línea de golpeteo contra el sistema que lo financia.
Si con los reportes falsos a la página cree el diputado que nos vamos a callar está en un grave error: lo único que provocó es que con más dureza lo vamos a cuestionar; también a los demás políticos que están en la lista de sospechosos y que, si no se deslindan de los ataques a este medio, tendrán que aguantar la andanada de señalamientos que saldrán en breve.
Beto Partida, un holgazán que fue capaz de pedir a gritos a una funcionaria del Congreso del Estado espacios en los medios con los que el Poder Legislativo tiene convenios, es de los peores diputados que ha habido en la historia de Colima; ningún otro legislados ha llegado a ser tan soberbio, tan altanero y tan cobarde como él.
Lo bueno es que vienen las elecciones: ahí lo exhibiremos como el inepto, fascista, ratero, bravucón y corrupto que es.
Si quieren jugar así, pues así jugamos.
