Los delirios de un perdedor

POR Jorge Octavio González

Leoncio Morán Sánchez vive eternamente en campaña y deja atrás sus responsabilidades como diputado federal.

Y es que, en un afán enfermizo por desacreditar todo lo que se haga en el ayuntamiento de Colima, el ex panista no mide el alcance de sus calumnias y se lleva por delante el inexistente trabajo que pueda tener Azucena López Legorreta, a quien opaca con sus protagonismos.

Tan molesto está de ver como una regidora más a quien pretendía ver como presidenta municipal de Colima que, ciertamente, toda su energía, sus sueños y sus frustraciones, se enfocan en lo que diga o haga el alcalde de la capital del Estado.

Ahora que está en la agenda mediática el apoyo que dará el gobierno del Estado al Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón, Leoncio Morán no ha dedicado ni un solo video a defender el proyecto de la mandataria estatal ni a cuestionar a quienes se han atrevido, como en Movimiento Ciudadano, a despreciar el CRIT por el solo hecho de que no les dieron el documento para analizarlo.

Los videos que realiza para cuestionar al presidente municipal de Colima, lo que evidencia el mucho tiempo libre que tiene el diputado federal, debería realizarlos para defender las propuestas e iniciativas de la gobernadora; a menos que eso de que se haya incorporado a MORENA sólo haya sido para que le perdonaran el desvío de recursos en que incurrió cuando fue alcalde de la capital y dejó de enterar al IPECOL el dinero de los trabajadores.

Porque, en efecto, la base morenista ve a Locho Morán como un oportunista y un traidor que, así como dejó al PAN para irse a Movimiento Ciudadano, de igual manera podría dejar MORENA para venderse al mejor postor en el 2027.

Acreditada está, por supuesto, su nula capacidad de movilización y base electoral: ni aun con todo el respaldo del sindicato de trabajadores del gobierno del Estado pudo ganar las elecciones en el 2021; lo que sí hizo fue despilfarrar el dinero que se robó de las arcas municipales para emprender una campaña de odio y violencia política en razón de género en contra de la entonces abanderada de la izquierda al gobierno del Estado.

Se tuvo arrodillar ante la gobernadora y los demás liderazgos que atacó en el pasado para que el oficialismo en el Congreso del Estado le perdonara el juicio político que emprendió en su contra el sindicato de trabajadores del ayuntamiento de Colima; de no ser por eso hoy Leoncio Morán estaría en el basurero de la política encerrado en una cárcel.

El más reciente berrinche de Morán Sánchez, en relación a quien le quita el sueño, fue una crítica al alcalde Riult Rivera por leer en una sesión de Cabildo que la ley le otorga la facultad de llamar a las fuerzas del orden cuando cualquier persona ajena al cuerpo edilicio llegue en plan violento o inestable y altere el orden.

Esa sola mención fue más que suficiente para que Leoncio Morán se pusiera el saco y dijera que el presidente municipal pretende reprimir al pueblo. Falso. Falso. Falso. El alcalde fue muy claro: cualquier persona ajena al Cabildo, que pretenda amenazar la integridad de los presentes o altere el orden público, puede ser detenido por la policía y sacado del recinto municipal.

Lo que a Morán Sánchez le molesta es que encaja perfectamente en el perfil citado por el presidente municipal y teme ser sacado por las fuerzas del orden por llegar, como ya lo hizo anteriormente, en flagrante estado inconveniente y confrontar a la autoridad quién sabe con qué intenciones.

Ya en una ocasión se lanzó sobre los brazos de un trabajador y se fueron los dos al suelo cuando pretendían retirar la figura obscena; no hay que tentar a la suerte para ver con qué otra locura puede salir el diputado federal al acudir a una sesión de Cabildo.

Lo cierto es que Leoncio Morán no tiene tiempo más que para hacerle marcaje personal al presidente municipal de Colima y su trabajo legislativo en el Congreso de la Unión ni se ve ni se siente; incluso incurre en una figura de violencia política que pretende nulificar a la regidora morenista al usurpar sus funciones y ser él, con el protagonismo y las ansias de reflectores, quien cuestione el trabajo en el ayuntamiento capitalino.

Leoncio Morán es un perdedor nato e inestable emocionalmente, pero también es un político rastrero que ha hecho de la traición, la corrupción y la estridencia su estilo de vida.

De esos sinvergüenzas ya no quiere más el pueblo de Colima.